Brexit: España ‘first’

Theresa May debería tener muy en cuenta el dicho portugués que se usa en la política lusitana de ‘no hay enemigo pequeño’. A sabiendas que España no es tan ‘pequeña’ como a lo mejor pretende May y que a igual que el resto de los miembros del Consejo Europeo tiene, voz, voto y veto. Y la obligación de defender nuestra soberanía e integridad territorial con el mismo ahínco que pone May con respecto a Irlanda del Norte.

Además May no defiende a los gibraltareños sino y en realidad a los ricos propietarios de los despachos fiscales de Gibraltar que son los que mandan en la Roca y temen que se les acabe el negocio de su paraíso fiscal en el seno de la Unión Europea como es lógico que ocurra una vez que el Reino Unido abandone la UE, ‘a petición propia’ como hay recordar y en contra de los gibraltareños que votaron no al Brexit.

May puede cantar misa en Londres pero no es de recibo que en la UE la Comisión y los líderes de Francia y Alemania, Macron y Merkel, que son los dirigen la negociación del Brexit se burlen de España y eliminen del acuerdo de la UE con May sobre el Bréxit los derechos y la presencia de España en la decisión final sobre Gibraltar.

Los que se reconocieron en la ‘Cumbre Europea de los 27’ en el mes de marzo de 2017 cuando se fijaron ‘Las Orientaciones’ que los negociadores de la UE debían respetar, y en las que expresamente se decía que ningún acuerdo del Reino Unido y la UE puede aplicarse sin la aprobación del Reino Unido y de España.

Más claro el agua. Y de ahí que hace bien el Gobierno de Pedro Sánchez de informar a May y la UE que España no consentirá que se excluyan todos sus derechos consolidados en la ONU y el Tratado de Utrecht sobre Gibraltar.

Y esperemos que Pedro Sánchez, que suele ser proclive a pactos políticos que incluyan pérdida se soberanía nacional, esta vez se mantenga firme y lance el veto de España al Brexit si May y la UE no dan marcha atrás sobre Gibraltar para regresar a lo acordaron en ‘Las Orientaciones’ del inicio de la negociación. Es decir que Madrid tendrá la última palabra sobre Gibraltar.

Además si no hay Brexit quien pierde será el Reino Unido y ello le costará la cabeza a May. Y sufrirán un descalabro los tramposos negociadores de la UE y el eje Berlín-París que siempre pensó que Sánchez era un pardillo que no se atrevería a vetar (no han aprendido nada de Italia), pero de momento se han equivocado. Y si esto sigue así todos ellos le van a dar a España un protagonismo especial y a Sánchez un regalo impagable e inesperado en el inminente curso electoral español que está a punto de comenzar.