Cansancio político

Los españoles empezamos a estar cansados de la política y los políticos. Y eso que estamos a punto de meternos en un túnel infernal con hasta seis elecciones en menos de nueve meses (andaluzas, generales, municipales, europeas, autonómicas y catalanas). Como a punto estamos de entrar de lleno en los juicios del golpe catalán, los papeles de Bárcenas y otros más de la corrupción del PP o de acabar el de los ERE de Andalucía del PSOE.

Urnas y tribunales, España sin Presupuestos de 2019, Brexit bloqueado en el horizonte y con una chinita o un Peñón, según cómo se mire, dentro de uno de los zapatos de May.

Y aquí el único que parece divertirse es Pedro Sánchez a quien le encanta subirse al avión presidencial para viajar con el Rey a Guatemala, y luego a Marruecos a visitar a Mohamed VI y pronto rumbo a ‘La Habana, caña y ron...’, para acabar el domingo en la cumbre de la UE con el Brexit sobre la mesa y Gibraltar de postre.

Quien se aburre y está de los nervios sin tocar pelota es Pablo Iglesias que ya critica los continuos viajes de Sánchez como si fuera Marco Polo y que acusa al presidente de no ocuparse de los problemas de España. Porque Iglesias ve que se queda sin Presupuestos sociales para 2019 y sospecha que Sánchez no quiere más acuerdos ni más fotos con los que fueron sus aliados en la moción de censura contra Rajoy.

El que lo está pasando mal, por pardillo y por membrillo, es Pablo Casado. Acaba de salir de la crisis de Cospedal y ya está liado con la de Cosidó que hace agua por los costados y acabará mal . Y además a Casado tampoco le funciona su secretario general (bronco y ‘gracioso’), ni Maroto, Monserrat y menos aún el soldado Bonilla de Andalucía donde el PP a la espera está de los resultados electorales del 2 diciembre donde ya se temen lo peor.

Es precisamente en Andalucía donde Albert Rivera espera iniciar con éxito su maratón electoral en menoscabo del PSOE y del PP y con ayuda especial de Arrimadas que es su talismán. Porque las encuestas del Sur dicen que el misterio está en saber cuánto van a bajar en votos y en escaños el PSOE y el PP, y cuánto van a subir Cs y Podemos.

Y luego vendrá la lectura interesada de los resultados del Sur y finalmente llegarán los actos oficiales del 40 aniversario de la Constitución de 1978 que no van a llegar precisamente en un buen momento político nacional. Sin Presupuestos, con Gobierno inestable, deuda por las nubes, la Justicia bajo mínimos y con el permanente desafío catalán. Y como colofón de todo ello por fin la Navidad.