Bárcenas puede tirar la ‘bomba atómica’

Ahora que Bárcenas está en prisión y que su mujer Rosalía puede entrar en unos meses (si el Supremo confirma su sentencia de 13 años de cárcel); y ahora que el Gobierno de Sánchez no va hacer favor alguno a los presos de Gürtel; y ahora que los audios de Villarejo dejan en ridículo a Bárcenas y a otros personajes de la trama. Ahora, precisamente, es el momento para que Bárcenas lance la ‘bomba atómica’ de la corrupción del PP.

Y si lo hace con pruebas, documentos (‘recibís’ de sobre sueldos) y ciertas grabaciones puede que en un tiempo no lejano acaben sentados ante un juez como imputados en la corrupción del PP Rajoy, Cascos, Mayor Oreja, Rato y Arenas (la plana Mayor de Aznar), entre otros.

Con el deseo Bárcenas, quien ya ha visto caer a su enemiga Cospedal, de que en tiempo no lejano todos estos o algunos de ellos acaben haciéndole compañía en la prisión de Soto Del Real. Lo que sería la venganza suprema del tesorero de Rajoy y ex gerente de Aznar. El que a lo mejor también podía llevarse (aunque esté prescrito) algún coscorrón.

Esta posibilidad y el pánico que todo ello genera en el PP podría estar en la base de los pactos de Casado con Sánchez sobre el Poder Judicial. Los que ha dejado en evidencia el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, al escribir un WhatsApp a sus compañeros senadores donde afirma que eso de la independencia judicial no existe.

Y donde añade que, tras el pacto de Casado con Sánchez sobre el reparto del Poder Judicial, el PP va a controlar la Sala Penal del Supremo (lugar en donde acabarían los juicios por corrupción). Lo que constituye una infamia que involucra a Casado en los escándalos de la corrupción del PP, que el nuevo líder de los populares dice que son cosas del pasado.

Por todo ello y mientras Bárcenas (y Villarejo) deshoja la margarita sobre él como y cuando (en vísperas de las elecciones generales) lanzar la ‘bomba atómica’ de la corrupción del PP, Cosidó debe cesar como portavoz del PP en el Senado por esos mensajes indecentes.

Y porque su nombre está ligado, cuando era director de la Policía Nacional, a la operación de la compra y espionaje del ex chófer de Bárcenas para robarle al tesorero preso pruebas que implicaban a los mandos del PP. Lo que al parecer fue financiado con los fondos reservados del ministerio de Interior en el tiempo en el que Jorge Fernández Díaz era el ministro.

Rajoy sabe todo esto y por ello salió huyendo de Moncloa y no dimitió en la moción de censura regalando el poder a Sánchez. Y por supuesto también lo sabe Casado que en su pacto con Sánchez (del que informó de inmediato a Rajoy) sobre la Justicia cree haber logrado, como presume Cosidó, salvar la cabeza de Rajoy y desplegar en la Sala Penal del Supremo un paraguas protector para los dirigentes del PP.

Pero con lo que no contaban estos estrategas de pacotilla es con Bárcenas y Villarejo que están presos por mucho tiempo y no tienen nada que perder. Y además se encuentran muy solos y quieren compañía y en el caso de Luis Bárcenas para decir: los delincuentes en el PP son muchos y no solo yo.