Cospedal debe salir de la Ejecutiva del PP

Este asombroso príncipe de las cloacas que parece ser el ex comisario Villarejo es inagotable y como la Pimpinela Escarlata se aparece por aquí y más tarde por allá. Incluso en la sede nacional del PP de la madrileña calle de Génova 13 a donde con sigilo Cospedal llevó al Comisario, cuando era  un confidente del PP que avisaba a su marido López del Hierro de varias de las investigaciones que sobre la corrupción del PP realizaban la Policía y la Guardia Civil, como poco durante el año 2009.

Sin duda un delito de revelación de secretos por funcionario público, que probable no ha prescrito, para salvar y prevenir a corruptos delincuentes del PP y en el que Cospedal y López del Hierro podrían ser imputados como ‘cooperadores necesarios’

Villarejo, actualmente en prisión, distribuye su venganza y su chantaje (para que lo suelten) por sus terminales mediáticas. Y así inició su periplo con la princesa Corinna para dañar a La Corona, y luego con la ministra Delgado del PSOE y su amigo Garzón, y ahora con Cospedal y su marido López del Hierro. Y ya veremos lo que está por salir.

Ahora estamos en el turno de Cospedal (otra que como Delgado conoció delitos de Villarejo y no los denunció) porque la última grabación que se ha filtrado de los audios de Villarejo -distribuidos por esa cosa que se llama ‘Moncloa.com’- desvela que el comisario advirtió a López del Hierro (para que se lo contará a Cospedal, a la sazón secretaria general del PP) de las investigaciones que la Policía y la Guardia Civil realizaban en 2009 sobre diversos casos de corrupción del PP para que Cospedal les avisara a los investigados y destruyeran pruebas.

Sin duda otro asunto repugnante al que se prestó la ex secretaria general del PP implicando a su marido como transmisor de los chivatazos de Villarejo. De ahí que nos parezca impresentable el comunicado de Cospedal quitando importancia a los audios en cuestión, aunque reconociendo ella que conocía a Villarejo, hasta el punto que hemos sabido que incluso lo llevó con gran sigilo a su despacho en la sede nacional del PP de Génova 13.

Lo que nos lleva a la conclusión de que si el PP pretende pasar la página de la corrupción debería obligar a Cospedal a abandonar inmediatamente, es decir hoy mismo, la Ejecutiva por lo que cuenta Villarejo y también por todo lo que ella sabía de la gran corrupción y doble contabilidad del PP, como lo reveló Barcenas.

Pero Cospedal se resiste a dimitir como la ministra Delgado pero las dos se quedan a la espera de nuevas revelaciones de Villarejo. Lo que las tendrá en vilo a ellas y a sus compañeros del alma. Mientras en el Consejo de Estado y en el ministerio de Interior, Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro Grande Marlaska esperan la caída fulminante de sus respectivas enemigas teniendo en sus manos una deliciosa y gélida (como la venganza) copa de champaña.