Rato entra en prisión

Poco le han durado a José María Aznar sus momentos de gloria durante la pomposa presentación de su libro ante sus ex ministros y capitostes del mundo empresarial y financiero, los que siguieron con desigual interés la arenga política a su pupilo Pablo Casado (Juan Abelló se durmió) quien ha tenido un mal día ‘después’ en el Congreso de los Diputados donde Pedro Sánchez, al que Casado llamó golpista, lo vapuleó.

Aznar lleva años sufriendo aunque no lo sabe una misteriosa maldición de la que tiempo atrás escribió el sabio Julio Cerón. Y ha sido presentar su libro El Futuro empieza hoy para que dos días después su gran amigo y ex vicepresidente económico, y presunto autor del milagro económico de su primer gobierno, Rodrigo Rato, entrará en prisión.

Rodrigo Rato entra hoy en la cárcel para cumplir condena de cuatro años y seis meses por el uso y abuso de las famosas tarjetas black durante su presidencia en Bankia. En la que dejó tras de sí numerosos fallidos, varios de ellos en los tribunales están pendientes de juicio y ahí incluido el rescate de Bankia por 23.000 millones de euros, que se dice pronto pero que es una barbaridad.

En la cárcel ya está el ex ministro de Aznar y ex presidente Balear Jaume Matas, y el ex ministro de Aznar y ex presidente valenciano (pendiente de juicio) Eduardo Zaplana. Y en la cárcel entra hoy el ex vicepresidente de Aznar y ex Director del FMI, Rodrigo Rato. Y muerto está de un disparo que él mismo se hizo el que fuera amigo de Aznar, Miguel Blesa, y ex presidente de Caja Madrid. Pero ahora es el turno de Rato y estas circunstancias no debería hacer chistes y bromas Aznar.

Rato es un golfo insaciable de cargos en consejos en banca y empresas o de ficticias asesorías y sobre todo insaciable de dinero. Otro tocado por la maldición de Cerón que entrará en prisión sin la soberbia y la altivez que otrora le acompañó. Y que no hace mucho, y tras abandonar el FMI sin cumplir su mandato y no sabemos por qué, se fue diluyendo hasta el penoso episodio ocurrido meses atrás a las puertas de su casa, cuando Rato fue detenido por la policía por orden de un juez.

Ahora de aquel soberbio don Rodrigo Rato no queda nada. Ni siquiera a la hora de entrar en prisión emulando a su homónimo Don Rodrigo Calderón cuando subió altivo siglos atrás al cadalso de la Plaza Mayor de Madrid. El Rodrigo actual, que se ha preparado haciendo yoga para esta negra etapa de su vida que está a punto de comenzar, no es ni sombra de lo que fue y en  sus largas horas en la cárcel tiempo tendrá para reflexionar sobre lo ocurrido que ya se conoce y sobre otras cuestiones (privatizaciones de las empresas públicas y quitas bancarias tras la quiebra de su empresa Rebecasa) de las que todavía falta mucho por saber pero que estaban en el origen del por qué no lo nombró su sucesor Aznar.