Sánchez como el Príncipe de Asturias

El pasado año durante la celebración de la Fiesta Nacional Pedro Sánchez, entonces líder del PSOE y la Oposición, se presentó en la recepción oficial del Palacio Real con chaqueta azul, sin corbata y con camisa rosa pero sin abrochar el primer botón. Fue un gesto de descortesía y error de protocolo, pero Sánchez pensó que eso lo ubicaba en la izquierda en línea con lo que de desarrapada manera suele hacer Pablo Iglesias.

Pero este año, y tras alcanzar el poder con una carambola a tres bandas que Rajoy le puso en la mesa de billar como se las ponían a Felipe II, Sánchez se trajeó y puso la corbata y, tras recibir en el desfile el chaparrón de protestas que le pedían elecciones y la dimisión, el Presidente acudió en compañía de su esposa Begoña al Palacio de Oriente para asistir a la recepción que el 12 de Octubre ofrecen los Reyes de España a las autoridades y personalidades  del mundo empresarial, el ejército, la cultura y los medios de comunicación.

Y al presidente Sánchez y a su esposa les correspondió el honor de iniciar el saludo a los Reyes de España en el salón del trono del Palacio de Oriente. Y allá que fue Sánchez con Begoña y tras saludar a don Felipe VI y a doña Letizia se situó con su esposa a la vera derecha de los Reyes para que ellos fueran, como los monarcas, saludados por los cientos de invitados que en ese momento empezaban a desfilar por el salón del trono.

La presidenta de las Cortes Ana Pastor fue la primera en encontrarse con la mano tendida de Sánchez una vez que ella ya había saludado a los Reyes, y vio a la pareja presidencial a la derecha de don Felipe VI y doña Letizia en el lugar que le corresponderá a la Princesa de Asturias cuando sea mayor de edad.

La presidenta del Congreso, Pastor, no ocultó su sorpresa e hizo un gesto con la cabeza -como se aprecia en la grabación del incidente de protocolo que captaron decenas de informadores gráficos- indicando a Sánchez que se fuera de ahí y lo mismo le indicó un responsable de Protocolo de Palacio que pidió al presidente que abandonara esa posición que había ocupado por error y que saliera del salón del trono con los que ya habían saludado a los Reyes.

La cara de contrariedad de los Sánchez, que eran conscientes de que ese vídeo daría la vuelta a España, lo decía todo. Y en las redes sociales y en la recepción de Palacio el incidente se convirtió en primer tema de debate y conversación. Y todos se preguntan pero ¿como se le ocurrió a Sánchez hacer semejante cosa?

En la noche anterior y en el Parlament catalán los aliados de Sánchez en la moción de censura,  Podemos y los soberanistas catalanes, promovieron y  aprobaron una moción contra la monarquía y contra el Rey. El monarca al que el inefable President Torra había despreciado en público por tres veces en Tarragona, Gerona y Barcelona con el consentimiento de Sánchez a quien nada le importó la burla y desprecio de semejante patán al Jefe del Estado.

Al mismo Rey Felipe VI con el que Sánchez ayer se ha querido homologar durante la recepción en el Palacio de Oriente en la Fiesta Nacional. Ha sido un error de principiante pero también un gesto de soberbia y arrogancia infantil como otros de los que Sánchez hizo gala desde que llegó al poder. En cierta manera le traicionó el subconsciente y en esa ocasión se presentó en público tal y como es.