Albert Rivera con la momia de Franco

Lamentable y sospechosa la abstención de Ciudadanos en la votación para la convalidación del Decreto Ley para la exhumación y salida Del Valle de los Caídos de los restos del dictador Francisco Franco.

Albert Rivera con su decisión (en su partido manda él) se ha situado de manera vergonzante y camuflada del lado del franquismo, abandonando el lugar de la Democracia y las Libertades masacradas durante la dictadura con brutal represión y puede que como táctica electoral para no perder Cs los votos que le habían quitado al PP.

Que se abstenga el PP de Pablo Casado es igual de lamentable, pero sabido es que este partido fue fundado por el ex ministro de Franco Manuel Fraga y que su refundador, José María Aznar nunca ocultó su pasado franquista.

Ahora bien que Rivera (¡pobre Arrimadas!) se haya vuelto a subir al carro del PP y en compañía de ‘la momia’ (así lo llaman sus descendientes) del dictador resulta inaudito y rompe con el discurso fundacional de Cs.

Y de nada sirven las pobres e inaceptables excusas de Cs para justificar su abstención, sobre el uso del Decreto Ley por el Gobierno o por la ausencia de una urgente necesidad (la movilización franquista de últimos meses ya lo justifica), porque ante todo estamos ante un hecho político e histórico.

Con el que se ha de poner fin al impresentable mausoleo del dictador en ese espantoso monumento del Valle de los Caídos, construido por Franco a su mayor gloria, con la ayuda de la Iglesia Católica que convirtió en ‘Cruzada’ la Guerra Civil y la Basílica en mausoleo franquista en cuya construcción se utilizaron a presos republicanos como trabajadores forzados.

Rivera lleva meses desconcertado y se ha vuelto a equivocar. Le ocurrió al no exigir al Gobierno de Rajoy que recurriera los votos delegados de Comin y Puigdemont en el Parlament, lo que permitió la investidura de Torra. Y se equivocó al apoyar los Presupuestos de 2018 de Rajoy de la mano del PNV al que tanto había criticado, en lugar de exigir elecciones anticipadas. Y se volvió a equivocar votando en la moción de censura junto al PP y una vez que se conoció la dura sentencia de Gürtel.

Y ahora se sube Rivera al carro del posfranquismo intentando explicar lo que no tiene explicación. Ya sabemos que este procedimiento se pudo hacer de otra manera, pero los hechos son los que son y lo que no se debe consentir es que la momia del dictador (y sus pintorescos descendientes) le echen un pulso a los demócratas españoles. Y vamos a ver cómo discurren ahora los siguientes pasos de la exhumación porque conociendo el caótico gobierno de Sánchez todavía puede ocurrir algún incidente que frene la exhumación.