El PSC quiere lazos amarillos

El día menos pensado vamos a ver a Miquel Iceta colocando un gran lazo amarillo en la fachada de la sede del PSC en Barcelona, porque este partido se mantiene en la absoluta ambigüedad frente a los golpistas del ‘procés’ y no se oponen a la presencia de lazos amarillos soberanistas en las calles, plazas y edificios públicos de Cataluña.

Lo que constituye una iniciativa para profundizar en la fractura catalana, dañar la convivencia y recortar las libertades, incluso con el apoyo ilegal de los Mossos que en vez de impedir que se coloquen lazos han identificado a quienes retiraban esos lazos lo que está siendo investigado por la fiscalía del Estado.

Y no sólo eso, ya se ha producido una agresión física a una mujer porque retiraba lazos amarillos por parte de un soberanista radical causándole graves daños. Por lo que el autor de los golpes ha sido detenido y llevado ante la Justicia de donde el agresor luego salió en libertad pero con cargos que lo llevarán a juicio.

Hasta el propio Puigdemont se asustado con la posible deriva violenta de sus seguidores y les ha pedido que no busquen enfrentamientos mientras su pupilo, el presidente Torra, calla sobre los lazos, como Iceta, y su consejero de Interior se niega a debatir esta cuestión con el Gobierno de Sánchez.

Quienes sí están muy activos en contra de los lazos amarillos han sido los dos primeros dirigentes de Cs Albert Rivera e Inés Arrimadas. Los que han participado en una retirada de lazos en las vías públicas de Cataluña y han promovido una concentración en Barcelona en apoyo a la mujer agredida. Un acto al que se ha sumado Dolors Monserrat y otros dirigentes del PP pero ninguno del PSC.

El Partido Socialista Catalán (PSC-PSOE) desde donde y para colmo se ha  acusado a Cs y al PP de provocadores en la polémica de los lazos en lugar de defender ellos la libertad y neutralidad de la vida pública frente a quienes pretenden imponer impunemente su criterio, rompiendo la convivencia y la vida ciudadana y amenazando a los demás.