Sánchez en ‘el rancho de Ansar’

El Presidente Sánchez está disfrutando, y de lo lindo, del poder que le han regalado Rivera y Rajoy. Ya se ha subido al Falcon con gafas de sol, y a los helicópteros oficiales, y se fue en avión a un concierto, pasó unos días de vacaciones en Doñana con Merkel, colocó a su mujer Begoña en el Instituto de empresa y, ahora, el Presidente se ha llevado a todo su Gobierno de excursión a la finca del Estado de Quintos de Mora, en los Montes de Toledo.

Por allí anduvo cazando años ha Felipe González con unos amigos y por allí también anduvo José María Aznar que recibió en esa finca a su amigo el expresidente de USA y compañero de foto de las Azores, Georges W. Bush. El que calificó Quintos de Mora como ‘el rancho de Ansar’.

Sánchez se lo está pasando bomba como Presidente y hasta le aplauden los subsecretarios por aprobar la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos, a donde diga la familia del dictador que ya se ha dado por vencida y está buscando un acomodo ‘con seguridad’ para el cadáver de su abuelo.

Y todo esto lo está haciendo Sánchez con solo 84 diputados y ante el gran asombro de propios y extraños, mientras desde la oposición Casado y Rivera organizan denuncias y toda clase de protestas que no van a ninguna parte y que, entre otras cosas, incluye el triunfo de Sánchez y del PSOE en la polémica sobre la tumba del dictador.

Y por ahí van los jefes de la oposición bramando sobre Franco y Cataluña, mientras el Gobierno pasea por los Montes de Toledo entre ciervos, gamos y jabalíes disfrutando, después de unas sesiones de trabajo, de un refrescante y espléndido atardecer.

Al fondo de todo ello y de su supervivencia con 84 escaños dos apuntes: Sánchez aceptará las propuestas de déficit de Podemos, y dejará (sin defender al juez Pablo Llarena ante Bélgica), que se vaya diluyendo poco a poco -y más adelante con la ayuda de su “fiscala” general- los juicios del golpe de Estado y del procés. Por eso le da sus votos en Madrid y está tan quietecito Torra.