Armas de mujer para el otoño

Largo se nos está haciendo este verano en el que no apareció, como suele ser costumbre, la famosa ‘serpiente de verano’ o noticia sorprendente una vez que, curiosamente, en los mentideros de la política y tertulias de poca monta se habló más del cadáver embalsamado de Franco.

El que si por fin es exhumado y sacado del Valle de los Caídos bien podría acabar, como el de Lenin, en una urna para que el post franquismo le rinda un póstumo homenaje, lo que no sería de extrañar vista la farándula en la que se integra la familia del dictador.

Sin embargo todo apunta a que en el otoño caliente sí podría reaparecer esa serpiente veraniega que desde Adán y Eva tiene armas de mujer incluso con la llegada de un sonoro divorcio del que se empieza a hablar, aunque hay que ponerle nombre. Pero todavía no parece el momento oportuno no vaya a ser que a última hora se recomponga la situación.

El divorcio político que sí está claro es el de Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, la que sigue a la espera de ver si al presidente del PP lo caza el Tribunal Supremo para, en ese caso, reaparecer ella con su gente aunque todo apunta a que Casado saldrá airoso vista la jurisprudencia del Supremo.

De manera que Santamaría tendrá que retirarse de la política como parece que lo hará Cospedal en pos ambas de una puerta giratoria como la que, de prematura manera, alcanzó la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, al ser contratada en el Instituto de Empresa por el Marqués de la Romana, el famoso Diego Alcázar (y Pedrín) que al parecer está muy interesado en que el Gobierno le venda, sin concurso previo, ciertos solares y edificios públicos lo que no será fácil porque lo prohíbe la Ley.

Y hablando de damas con poder nos gustaría saber cómo se encuentra la número dos de Podemos, Irene Montero, desaparecida de la vida pública por su doble maternidad y a la que le deseamos lo mejor para su familia, aunque ella habrá comprendido que no es bueno compartir el liderazgo de la política y una relación personal.

Y callada está, y hace bien, la vicepresidenta Carmen Calvo, después de su declaración sobre el ‘ataque al Estado’ de Torra, que finalmente se quedó en una chulería verbal del catalán. Pero la locuaz Calvo reaparecerá en cuanto aparezca el otoño político y entonces veremos cuál es el tamaño real de esa serpiente del otoño que, entre Diada y otros aniversarios catalanes, entrará con fuerza en la escena política y si hay divorcio entonces la prensa tronará.