Òmnium y ANC reculan

Las organizaciones soberanistas que apoyaron el golpe de Estado catalán Òmnium y ANC no participarán en manifestaciones contra el Rey Felipe VI durante el homenaje a las víctimas del terrorismo islámico de Barcelona y Cambrils, tras los múltiples atentados del pasado año.

Una decisión prudente e interesada porque ambas organizaciones (cuyos líderes Cuixart y Sánchez están en prisión preventiva por colaboración con el citado y fallido golpe) saben que ese momento de solidaridad y apoyo a las víctimas del terror no es propicio para alborotos políticos como pretende la CUP, porque eso dañaría la imagen de soberanismo y además no les iba a reportar nada bueno para ellos.

Y porque saben, además, que la ‘normalización’ de la vida catalana puede, como se ha visto en él acercamiento de los presos golpistas a Cataluña, en cierta manera suavizar la acción de la Justicia.

Sobre todo si, llegado el tiempo del juicio de los golpistas que se espera para el otoño, la fiscalía general de Pedro Sánchez reduce opta por reducir el delito de rebelión planteado por el magistrado Pablo Llarena en Tribunal Supremo al delito de Sedición como lo propone (para el Mayor Trapero) la jueza Carmen Lámela en la Audiencia Nacional.

Al final el problema del homenaje a las víctimas del 17-A es Torrá que está empeñado en despreciar al Jefe del Estado (como ya lo hizo en Tarragona y en Gerona) y que ya anda diciendo que se puede renunciar a la República catalana a cambio de un referéndum. Lo que no deja de ser otro disparate porque esa republica no existe y porque ese referéndum no lo permite la Constitución.

Lo que sí continúa siendo una constante realidad es la fuga de empresas de Cataluña y el descenso de la inversión internacional en ese territorio. Y ese imparable goteo que ya está calando la piel de la sociedad catalana sí que es un argumento para que el nacionalismo desbocado regrese a la realidad democrática y constitucional.