Iglesias desaparecido

Pablo Iglesias está desaparecido de la vida pública disfrutando del permiso de paternidad (igual que su compañera Irene Montero) y ocupándose de sus hijos que esperamos que evolucionen de manera favorable. Pero aún así no deja de sorprender que Iglesias no comparezca alguna vez ante los medios de comunicación para dar la versión de Podemos sobre los acontecimientos de las últimas semanas.

 Aunque imaginamos que aunque no aparezca en público si estará actuando en privado, por ejemplo con un contacto permanente con el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez a quien Podemos ayudó de manera determinante a conseguir el poder.

Y al parecer sin contrapartidas políticas a pesar de que cuando Sánchez inició sus contactos para formar Gobierno, Iglesias se ofreció para entrar en el Gabinete pero Sánchez no lo consideró.

 Pero cabe imaginar que si Sánchez está pagando sus deudas al PDeCAT y al PNV también le haga regalos y compensaciones a Podemos colocando a algunos de sus dirigentes o de profesionales afines en los ministerios y las empresas del Estado.

 Y especialmente en RTVE porque Pablo Iglesias conoce muy bien el poder electoral de los grandes medios audiovisuales donde ellos ya tienen una particular y destacada influencia en La Sexta TV, pero quiere mucho más.  

Sobre todo porque la llegada de Sánchez a La Moncloa ha relanzado al PSOE en las encuestas hasta el 30 % y ha hundido a Podemos hasta el 15,6 % perdiendo 5 puntos que precisamente se ha llevado el PSOE, por aquello del voto útil y del plus de notoriedad que ofrece el poder.

Y porque Sánchez, con su Consejo de Ministras y políticas progresistas le está diciendo al electorado de la izquierda que el verdadero líder del flanco progresista es él. Lo que de confirmarse en las próximas encuestas y citas electorales significaría que Iglesias sacrificó a Podemos para relanzar al PSOE, con el argumento de que había que expulsar a Mariano Rajoy y al PP del poder.

Pero Podemos va a tener muy difícil convertirse en alternativa al PSOE al que pretendió adelantar, en menoscabo del bipartidismo, y al que ahora acaba de aupar a la Presidencia, ese lugar de privilegio que Sánchez no está dispuesto a perder.