Adolfito Suárez daña el buen nombre de su padre

Adolfito Suárez o Adolfo Suárez Illana no es nadie en la política española pero está dañando el buen nombre de su padre, el histórico Presidente del Gobierno de España Adolfo Suárez que lideró la Transición con gran audacia y se enfrentó al golpe de Estado del 23-F. Y lo está haciendo el tal Adolfito para pavonearse él en la vida política y ahora junto a Pablo Casado, el nuevo presidente del PP.

Un partido Partido Popular con el que nunca habría colaborado Adolfo Suárez entre otras cosas porque este PP tiene sus orígenes (como lo han recordado Casado y Santamaría en sus discursos, citando a Manuel Fraga) en el franquismo irredento y en la derecha que propició la caída de Suárez de la presidencia del Gobierno en 1981 y que incluso anduvo merodeando con el golpe de Estado.

El PP de antes (AP) y el de hoy no tiene nada que ver con aquella UCD que Suárez lideró y llevó a la victoria electoral en 1977. Ni con el CDS de centro progresista que Suárez abanderó en los comicios de 1986 donde, con muy escasos medios y marginado por la derecha económica (‘la madrastra’, la llamó) y política logró obtener 19 escaños en el Congreso de los Diputados.

De manera que Adolfito Suárez debe dejar a su padre en paz y no utilizarlo en sus devaneos e intrigas políticas. Y mucho menos paseando su legado por el PP, como lo paseó en los funerales de Leopoldo Calvo Sotelo (con quien Suárez se llevaba muy mal) y por otros acontecimientos en los que a Adolfo Suárez nunca le habría gustado figurar.

Bastante daño le hizo ya Adolfito Suárez al prestigio de su padre al intentar, con polémicas y ruido mediático, apropiarse del Ducado de Suárez que le corresponde a su hermana Miriam (fallecida) y a sus hijos y herederos como para que este personaje vuelva a enredar.

Adolfito ya hizo su pinitos en política en Castilla-La Mancha (y en los toros) pero su intento no prosperó. Pero vuelve una y otra vez a enredar en el patio de la política como lo ha hecho este fin de semana en el Congreso del PP.

El buen nombre del Presidente Adolfo Suárez es patrimonio de todos los españoles y escrito está con letras de oro en la reciente Historia de España. Y lo que tiene que hacer su hijo es velar por el prestigio de su padre en vez de manosear y abaratar su nombre en su particular beneficio personal como lo ha vuelto a hacer el pasado fin de semana con su intencionada actuación en el Congreso del Partido Popular.