Rajoy, un panda en Pontevedra

Nos quejábamos con razón de la herencia que dejó Zapatero en España y su partido pero, mire usted por dónde, la que nos ha dejado Rajoy en España (sobre todo en Cataluña) y en el PP no le van a la zaga.

Además lo de Rajoy es mucho más grave porque ZP perdió las elecciones (vía Rubalcaba) mientras que Rajoy se fue sin plantar cara a la moción de censura de Sánchez, huido del banco azul y no dimitiendo para que el PP tuviera una oportunidad de salvarse y de seguir en el poder.

No, nada de eso, Rajoy se fue de copas mientras seguía el debate en el Congreso y Soraya colocaba su bolso en el escaño del Presidente para señalar, desde ese momento, que ella sería la heredera de Mariano.

Y ¿qué hizo Mariano? Pues nada, dejó la Presidencia, dejó el escaño, abandonó el liderazgo del PP y le regaló el poder de España a Sánchez, Iglesias y a los soberanistas del País Vasco y Cataluña.

Y no vale lo de echarle las culpas de lo que pasa ahora a Sánchez por el control de RTVE, el traslado de presos de ETA y del golpe de Estado, la vuelta de la tortilla de la memoria histórica o la luna de miel con Torra a espaldas del Rey.

Porque nada de esto había ocurrido si Rajoy hubiera disuelto las Cortes el 24 de mayo nada mas conocerse la sentencia de Gurtel; o si hubiera dimitido nada mas presentar Sánchez la moción de censura.

Pero el gran vago de Rajoy, el don Tancredo, domador de tiempos y de musarañas, el que tardó en aplicar el 155, no controló el referéndum y convocó antes de tiempo (todo ello con ayuda de Soraya) los comicios catalanes del 21-D, el gran Mariano Rajoy, se dio a la fuga y le regaló a Sánchez la presidencia del Gobierno.

Y ahora resulta que el día de la votación de las primarias del PP, en las que no participó, este Rajoy que acababa de regresar a su Registro de la Propiedad de Santa Pola, ya se ha tomado unas vacaciones y andaba de paseo por los bosques de Pontevedra, vestido como un vagabundo, y con el aspecto de un panda que busca bambú en la selva.

Y en este caso imaginamos que Rajoy busca bambú o algo parecido para fabricar unas cimbreantes varas con las que mortificar su cuerpo por todo lo que ha hecho mal en la política española, que es mucho por mas que en la economía lo hiciera mejor, y por haber dejado roto en tres pedazos el PP que él había recibido fuerte y unido de manos de Aznar.

Eso sí, don Mariano este año y a partir de este sábado no se perderá ni una sola etapa del Tour y por supuesto verá los partidos de la fase final del Mundial, mientras ojea el Marca y se pregunta qué hará Florentino con Cristiano Ronaldo. Él lo dejaría marchar.