BBVA y FG con problemas en México y Turquía

Mal se presentan la despedida de Francisco Gonzalez de la presidencia de BBVA y el futuro de la división internacional del Banco por causa de la nueva e inapelable victoria del autócrata Tayyip Erdogan en Turquía y la llegada al poder en México de la izquierda que lidera el ya presidente Andrés Manuel López Obrador.

No en vano BBVA tiene en Turquía una notable participación en el Banco Garanti Bank y en México controla Bancomer, una primera entidad financiera mejicana y primer activo en la cuenta de resultados consolidada de BBVA. Y prueba del daño económico que pueden tener en la cuenta de resultados de BBVA la incertidumbre que proyectan estos impactos políticos en México y Turquía está en la devaluación de sus monedas.

En cuanto a la marcha de BBVA en España se puede decir que es buena pero no para echar las campanas al vuelo, por el liderazgo oscuro y mal encarado de Francisco González (FG). El que nunca debió haber nombrado Consejero a Jaime Caruana, el ex presidente del Banco de España que le ayudó en la caza del poder en BBVA con ayuda de Rodrigo Rato. Un FG que siempre fue superado en gestión y liderazgo por los presidentes del Banco Santander y Caixabank y que recientemente perdió sus opciones sobre el Banco Popular, lo que ha sido un éxito incontestable de Ana Botín.

Y si añadimos en los últimos años el baile de los altos directivos de BBVA que FG fue cambiando -empezando por Goirigolzarri que está ganando a FG la batalla de Madrid- para impedir la aparición de un sucesor y retrasar su salida de la presidencia, veremos que la herencia que dejará FG no es la que debiera, llega tarde y con inquietante panorama internacional. Y no digamos si la guerra comercial de Trump se relanza especialmente contra México y la Unión Europea.

No estamos diciendo que BBVA esté en mala situación ni mucho menos, pero si FG se hubiera retirado a tiempo y no hubiera cometido errores muy importantes de gestión y en inversiones exteriores fallidas en China, Portugal y Venezuela. Y si hubiera desplegado una buena política de comunicación,  de reputación corporativa (su responsable de comunicación Paul Tobin es un completo desastre) y de su imagen personal, la proyección de BBVA en España en este tiempo del relevo presidencial y a futuro sería otra y mejor.

Entre otras cosas porque, a pesar que FG siempre presumió de conocer el mundo tecnológico y digital, el BBVA no ha conseguido liderar en España el modelo de un buen banco digital y online. Ni tampoco en USA y menos aún en México donde se abre una inquietante etapa de incertidumbre política y financiera lo que, en caso de fuga de capitales hacia EEUU, podría afectar de manera importante a la cuenta de resultados de BBVA donde Bancomer, desde México, tiene una cuota parte decisiva y fundamental.