El karaoke de Soraya y su presunta traición

Al pequeño Nicolás lo van a llevar a juicio por haberse presentado como asesor de la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. Se trata de una infantil usurpación de funciones públicas sin la menor trascendencia e incidencia política o administrativa.

Además, mejor le habría ido a Soraya si hubiera tenido de asesor al peque Nicolás en vez de María Pico, que sigue azuzando a Soraya contra el resto de candidatos a los que ‘la pequeña asesina’ -así la llaman algunos en Génova 13- la acusan de querer desvincularse del PP recordándole tanto Casado como Cospedal de que ella también era miembro del Comité Ejecutivo del PP.

Pero Soraya continúa su campaña de primarias y lo hace bailando en Melilla el ‘azurro’ de un karaoke que canta entusiasmado Íñigo Méndez Vigo, con el mismo salero que bailó sevillanas -harta de fino- en la Feria de Sevilla o unos pasitos -ensayados antes – en el programa El Hormiguero de Antena 3 TV.

Sin embargo y karaoke aparte lo que está creciendo en el PP es el rumor de que Soraya intentó traicionar a Rajoy durante la moción de censura para que Rajoy dimitiera y luego Cs y PNV votarán a su favor en una nueva investidura y una vez que se hubiera suspendido la moción de censura por la dimisión de Rajoy. Quien al conocer la maniobra de Soraya -que ya intentó algo así durante la investidura de Rajoy a finales de 2016- decidió no dimitir y darle todo el poder a Sánchez.

Lo que empieza a estar claro en el PP es que si Soraya gana las primarias el partido se romperá. Como claro parece que, ante el escaso número de los militantes inscritos para votar, no será nada fácil que ningún candidato logre ganar la nominación para presidente del PP en primera vuelta del 5 de julio.

De ahí el rumor también de una presunta oferta de Cospedal a Casado para que la deje a ella ser presidenta con el compromiso de la manchega de darle a Casado la secretaría general y nombrarle candidato del PP a Presidente del Gobierno en las elecciones generales de 2020. Pero todo apunta a que Casado no cede porque cree que puede ganar. O sea, que siguen en alto las espadas y que dentro de unas semanas las urnas hablarán.