La gata sobre el tejado caliente

‘La gata sobre el tejado caliente’ es el título de la obra teatro de Tennessee Williams por la que se le concedió el Premio Pulitzer en 1955 y que Richard Brooks llevó al cine con la espléndida interpretación de Elisabeth Taylor y Paul Newman. Un relato apasionado que cuenta las intrigas en el seno de una poderosa familia sureña en los Estados Unidos donde el patriarca está cerca de morir y los hijos se disputan la herencia y los últimos favores del patrón.

Vamos, como lo de Rajoy y su sucesión al frente del PP donde su ‘niña’ la ex vicepresidenta Soraya se ha atribuido ante Raúl Del Pozo el rol de ‘gata que caza ratones’. O de ‘gata sobre el tejado de zinc’ (el título que impuso la censura en España), aunque más bien habría que hablar de ‘gata caliente’ porque está furiosa y crece el rumor en Madrid y Barcelona de que Soraya escribe en papel de periódico versos enamorados en catalán, idioma que Aznar hablaba en la intimidad.

También se podría hablar de ‘pelea de gatas en celo’ en alusión a la ‘guerra civil’ entre Santamaría y Cospedal que se inició hace años cuando ambas ‘se tiraban los maridos a la cabeza’ (en Red Eléctrica y Telefónica) como lo escribió el sabio Martín Ferrand.

Desde luego el tejado de la sede central del PP de la madrileña calle Génova está que arde por las intrigas y golpes bajos que elegantemente se propinan los falsos ‘siete magníficos’ o candidatos a la sucesión de Rajoy, entre los que no aparece nadie de nivel, juventud y empuje renovador que no tenga nada que ver con los equipos salientes, en Gobierno y Partido, del tiempo pasado de Rajoy.

Y a don Mariano, despojado del halo y del manto del poder, se le ha puesto cara de registrador de la propiedad de Santa Pola en tan solo unos días. Y con ropa informal y veraniega más bien parece un indiano que ha regresado con guayabera a su patria chica del Mediterráneo, porque la grande está en Pontevedra en las orillas del otro mar.

Lejos quedan ya los jardines de La Moncloa, que ni por asomo son los de Cordoba de Abdelrramán o los de Granada de Boabdil, por donde ahora trota Pedro Sánchez en compañía de Turco al amanecer. Mientras en la sede del PP continúa la ‘algarabía’ (así llamó Rajoy al desafío catalán) de los tres candidatos con opciones, Santamaría, Casado y Cospedal. Los que pronto se someterán al veredicto de las bases, aunque luego serán compromisarios los que dirán la última palabra y el nombre del nuevo líder (o lideresa) del flanco conservador que está al llegar.