Llora Argentina

Ni el Papa Francisco pudo hacer el milagro, ni Lionel Messi apareció por el campo. Argentina ha perdido 0-3 frente a Croacia en su segundo partido del Mundial de fútbol lo que los deja al borde de su eliminación y lo que tiene al pueblo argentino sumido en una oleada de indignación con su equipo, con su estrella mundial, Messi, y con su entrenador Sampaoli, que salió huyendo del campo y no quiso hablar con la prensa.

El fútbol en Argentina no es un deporte sino una pasión nacional que todo lo inunda y especialmente los medios de comunicación donde se escuchan los dramáticos lamentos de la hinchada albiceleste y una colección de ataques y descalificaciones del entrenador y  los jugadores. Y este caso empezando por el error garrafal de su portero Willy Caballero que les costó el primer gol de Croacia por el disparo de Rebic en el arranque del segundo tiempo.

Un equipo croata que lidera Modric, autor de un segundo golazo en el minuto 72 del encuentro, que remató Rakitic solo ante una portería vacía.

Croacia es un equipazo por su calidad y potencia física y desde ahora un firme candidato para la victoria del Mundial y un peligro para España si los dos equipos llegan a cuartos de final porque ahí se podrían enfrentar.

El error del portero Caballero fue importante al despejar mal un balón en su área chica, pero más grave fue que Messi no apareció, no se le vio, y que el equipo no hizo ni una sola gran jugada con verdadero peligro a pesar del cúmulo de estrellas que tenían el campo, Messi, el Kun, Dybala e Higuaín.

Pero sobre todo porque su entrenador Sampaoli, que corría la banda como un poseso, dio la impresión que desconocía a Croacia y la calidad, potencia y velocidad de los jugadores croatas, unos artistas en el robo del balón en el centro del campo y letales en sus fulminantes contraataques.

Y ahora ¿qué? Pues ahora Argentina a rezar y a pedir un milagro, a intentar golear a Nigeria y esperar que los gélidos islandeses, con los que Argentina empató, no ganen a Nigeria y se rindan con Croacia. Ahora en Buenos Aires sueñan entre lágrimas con una mágica carambola y la esperada reaparición de Messi quien por ahora no ha marcado goles en el campeonato, mientras su gran adversario Cristiano Ronaldo ya lleva cuatro.