Rajoy aún está a tiempo de dimitir

Mariano Rajoy podría anunciar esta mañana al Rey Felipe VI su dimisión como presidente del Gobierno, para suspender la moción de censura y ver si en una larga ronda de consultas del monarca de unos dos meses, más el veraneo de agosto, llegaba a septiembre como presidente en funciones del Gobierno. Frenando así la entrada a caballo de Sánchez en La Moncloa y explorando nuevas elecciones como se lo pide Albert Rivera desesperado.

Lo que permitiría a Rajoy al menos intentar nuevas elecciones anticipadas, si en el PSOE Susana Díaz u otros dirigentes socialistas se sublevan contra el ‘pacto Frankenstein’ de Sánchez con Podemos y nacionalistas. O si Iglesias vuelve a caer en la tentación de dar  el ‘sorpasso’ al PSOE como en marzo de 2016. O incluso para ver si el PNV rectifica su apoyo a Sánchez ante la pérdida de los regalos en Presupuestos que les hizo Montoro a su paso por el Senado.

De ahí que, una vez pasada la depresión de Rajoy y la cogorza que parece que pilló en el restaurante refugio de la calle Alcalá, y oído Rivera y líderes empresariales y financieros, de todo el país, Rajoy podría rectificar y dimitir para ver qué pasa en los próximos meses pero estando él en La Moncloa como presidente en funciones.

Estupor en el PP y en el mundo económico y empresarial (y en Berlín y en Paris) ante la posibilidad de que Pedro Sánchez se convierta hoy en nuevo presidente del Gobierno de España, con ayuda de los nacionalistas y de Podemos. Nadie entiende nada ni el estrepitoso fracaso político de Rajoy que llenó los bolsillos del PNV por su apoyo a los Presupuestos de 2018 y seis días después Urkullu y Ortuzar apuñalaron por la espalda a Rajoy dando sus votos a favor de la moción de censura de Pedro Sánchez.

Y demostrando que tanto el propio Rajoy como su ‘estado mayor’ que dirige Soraya Sáenz de Santamaría no se han enterado de nada y no vieron venir el tornado que se les venía encima y que Pedro Sánchez si que vio en cuanto apareció la sentencia de Gurtel en los medios de comunicación.

En ese momento y cuando Pablo Iglesias le pidió públicamente a Sánchez que le presentara la moción de censura a Rajoy, en la Moncloa se debieron encender todas las alarmas y Rajoy, de manera inmediata, debió disolver las Cortes y adelantar las elecciones generales. Pero nadie le alertó y él que se cree tan listo se echó a dormir, confiado además en que tenía controlado a Bárcenas porque su esposa Rosalía estaba fuera de la prisión.

Sin embargo Sánchez, más astuto y bien asesorado por un periodista de su confianza, si se percató del riesgo de que Rajoy disolviera las Cortes. Y, sin esperar la reunión de su Ejecutiva, presentó a primeras horas de la mañana del viernes 25 en el Congreso de los Diputados la moción de censura y así bloqueó el adelanto electoral, mientras Patxi López y Miquel Iceta iniciaban contactos con los nacionalistas vascos y catalanes para derribar a Rajoy.

El que creyó que Montoro había cerrado bien sus pactos de Presupuestos con el PNV y que por lo tanto Urkullu y Ortuzar no los iban a traicionar como luego ocurrió. Y de esa traición se enteró Rajoy (por confidentes especiales) en la mañana de este jueves de pasión, y de ahí su furia contra Sánchez en un discurso virulento y plagado de insultos que desvelaban el terror de Rajoy a ser expulsado de la Moncloa en cuestión de días y por corrupción.

Y de ahí también su foto saludo de despedida del Congreso y la espantada del banco azul durante el debate de la tarde y su refugio ¡siete horas! dentro de un restaurante, de donde salió al anochecer entre fotos y vítores y con aspecto de haber ahogado sus penas en alcohol.

Y donde tomó la absurda decisión de decirle a Cospedal que anunciara que él no iba a dimitir, porque le parecía imposible que el PP pudiera volver a gobernar a la vista de los números de votos cosechados por Sánchez en la censura, lo que le impediría al PP volver a ganar una nueva investidura tras la ronda de consultas del Rey.

Y además Rajoy se volvió a equivocar renunciando a su dimisión y a la vez enviando a la prensa y al PP, vía Cospedal, la noticia de que podría dimitir de la presidencia del PP abriendo en su partido la caja de los truenos y de las intrigas sobre su sucesión en el PP.

Sin embargo algunos miembros de su gobierno y dirigentes del PP se han empeñado en convencer a Rajoy de que dimita antes de la votación de la moción de censura prevista para las primeras horas de la tarde de hoy. Y si lo hace habrá ganado unos meses y puede que, con suerte, un adelanto electoral. Pero para ello, y como se lo pidió Sánchez (con la boca chica), Rajoy tendrá que pasar el trago de presentarle al Rey su dimisión por culpa de la corrupción del PP.