Rajoy se amarra al mástil del poder

Ni por asomo se le ha pasado al presidente Rajoy por la cabeza la opción de dimitir, a pesar que corre un cierto riesgo por parte del PNV. Partido al que el Gobierno está ofreciendo ‘el oro y el moro’ para que el viernes se abstenga en la votación de la moción de censura que Pedro Sánchez ha presentado contra Mariano Rajoy.

Con motivo de los Presupuestos de 2018 que el PNV avaló, Rajoy les regaló a Ortuzar y Urkullu las 30 monedas de plata con las que se suele pagar a los Judas por traicionar, en este caso, a sus amigos nacionalistas catalanes que prófugos o presos son y están por violar la Ley, por la decisión de los jueces y con las bendiciones de Rajoy.

Ahora Mariano le ha dicho al PNV que si apoyan la censura en ese caso no habrá Presupuestos y tendrán que devolver las 30 monedas de plata, pero les ha añadido que si se abstienen -como previsiblemente hará Cs- en ese caso Rajoy les hará más y muy bonitos regalos.

La partida en todo caso se juega en un pañuelo y a buen seguro que son muchos los dirigentes y diputados del PP que están hartos de Rajoy y de sus modales autoritarios y despreciativos y preferirían el fin de Rajoy y la regeneración del PP. Ayer y en plena tormenta les dimitió un buen diputado del PP y de muy larga trayectoria como es Teófilo De Luis, cansado de las malas maneras que se exhiben en su partido.

Y que se anden con cuidado en el PP -Ana Pastor no lo consentirá- si la votación es secreta y en urna porque varios disidentes del PP se podrían disputar el título de ser la persona ‘que mató a Liberty Wallace’, es decir políticamente a Rajoy, votando a favor de Sánchez en la oscuridad.

Un Rajoy que ayer fue recibido en la Cámara con un misericordioso aplauso de los suyos en señal del temor imperante en los escaños del PP. Pero Rajoy, que está tocado, no piensa dar un solo paso atrás. Al contrario y como Ulises se ha amarrado al mástil del buque del poder, se ha taponado los oídos con cera para no oír los cantos de sirenas que le piden dimisión, y vendado los ojos para no ver el rumbo que toma la nave del PP en esta tormenta que los llevará a la playa de la salvación o a los acantilados de su destrucción.

Desde luego el desgaste y el deterioro de Rajoy es enorme y deambula como un zombi e mientras proclama las 10 plagas de Egipto que caerán sobre España en el caso de que el pérfido Sánchez llegue al poder o se integre en lo que Rajoy llama un pacto o un Gobierno Frankenstein (con populistas y nacionalistas).

En realidad Frankenstein, con andares mecánicos y los ojos inyectados en sangre, es el mismísimo Rajoy. Una especie de Terminator que ha causado enormes destrozos en España (empezando por Cataluña y a medias con el loco Puigdemont) y que ahora está empeñado en destruir el PP. Y puede que también Cs porque a Rivera lo tiene hipnotizado y convertido en un lacayo de esa espantosa mansión de los horrores que se llama La Moncloa.

Precisamente anoche se escucharon en en el Palacio chirriar las puertas y marcar los pasos en el desván donde Rajoy (el monstruo) deambula en las madrugadas de insomnio, mientras repasa una y otra vez los nombres de los caídos más notorios bajo sus mandatos en todos los ámbitos de poder: el Rey Juan Carlos I, Zapatero, Rubalcaba, Pujol, Mas, Puigdemont, Camps, Matas, Aguirre, I. González, Cifuentes, Gallardón, Zaplana, Rato, Cascos, Mayor, Pizarro, Margallo, Lapuerta, Bárcenas, Pedro J., Cebrián, etcétera.

Él, por supuesto, se cree inmortal pero esta vez le ha visto las orejas al lobo aunque está convencido de que también lo matará. Para lo que recita a título de conjuro versos de La Desesperación que se le atribuyen a Espronceda: ‘me gusta un cementerio/ de muertos bien relleno/ manando sangre y cieno/ que impida el respirar./ Y allí un sepulturero/ de tétrica mirada/ con mano despiadada/ los cráneos machacar...’