Jon Rahm, un campeón encantador

Si asombroso es que el joven Jon Rahm haya alcanzado los primeros puestos del ranking mundial de golf cuando apenas lleva dos años en el primer circuito (la PGA) del mundo, más importante resulta su talante y amabilidad con sus seguidores y admiradores como se ha probado en el Open de España que Rahm ganó ayer en Madrid.

Y donde aclamado por cerca de 50.000 espectadores, algo nunca visto en los torneos españoles de este deporte donde muy grandes estrellas como Ballesteros, Olazabal y García le dieron a España –y a nuestra particular industria del golf y turismo- importantes días de triunfo y gloria mundial.

Ahora es el turno de Jon quien, como otros deportistas de élite como Rafa Nadal o Pau Gasol, luce una asombrosa y generosa capacidad de acercarse a los que le siguen y le admiran como hizo Rahm en Madrid dedicando, tras su participación diaria en el torneo, varias horas a atender a niños y personas que deseaban saludarle o pedirle fotos y autógrafos.

Y eso no suele ser normal entre las estrellas del golf español  ni de otro deporte. Fernando Alonso o Sergio García –al que le cuesta ganar y no sabe perder- son engreídos y antipáticos hasta límites tan asombrosos como los que hicieron a Alonso perder un importante sponsor por no querer participar en actos sociales de la marca que pagaba millonadas a sus vehículos de FM-1.

El circuito donde Alonso parece que vuelve a remontar posiciones, tras haber abandonado Ferrari en pésimo momento y como consecuencia de su soberbia y pésimo carácter.

Lo que no quiere decir que el morrosko de Barrika no tenga carácter que si lo tiene como se aprecia en el campo cada vez que falla un golpe o pierde una oportunidad. Pero ese carácter competitivo que le hace superar situaciones adversas y remontar momentos de debilidad, no le impide a Jon, fuera del terreno de juego, atender a los medios –nada que ver con el Sergio cabreado tras su último fiasco en Augusta- y a sus admiradores con paciencia y generosidad.

Y esa natural actitud receptiva la que luego influye también en Rahm de manera positiva a la hora de competir con las grandes estrellas del golf mundial. Y está muy bien que así sea porque todo ello adorna su imagen de deportista de élite con un excelente ‘savoir faire’ personal.