Torrent actúa como un facha

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Ya está bien de este ridículo y pomposo personaje de ERC que se llama Roger Torrent que se ha aupado a la presidencia del Parlament que él, con modales ajenos a los de cualquier parlamento democrático, lo ha convertido en la casa oficial del independentismo, sustrayendo la Cámara al conjunto del pueblo catalán para ponerla al servicio de los golpistas y al margen del Estado de Derecho.

Y por supuesto todo ello y en fondo y forma sin el menor respeto al total de la Oposición y con el mayor despreció al primer partido de Cataluña que es Ciudadanos y desde donde su líder Inés Arrimadas acaba de pedir, llena de razones, la dimisión de Torrent.

Un personaje de modales fascistoides y antidemocráticos, que pronuncia discursos apocalípticos y ha fracasado en sus tres intentos de investidura de candidatos golpistas, procesados y presos (Puigdemont, Sánchez y Turull) a sabiendas, como lo sabía Torrent, que esas investiduras eran imposibles e impensables porque el TC ya había delimitado el marco de la legalidad en la investidura catalana.

Y porque el Gobierno de Rajoy ya advirtió que no consentiría un presidente golpista y procesado y que si no aparecía un candidato ajeno a la ilegalidad el artículo 155 seguiría en vigor.

De manera que Torrent puede seguir paseando inútilmente candidatos golpistas e imposibles por la Cámara pero lo que no puede hacer es convertir el Parlament (como lo hizo Forcadell) en el club privado de una banda criminal (así la definen los jueces) y golpista, como la que dirigen Puigdemont, Junqueras y los Jordis, y que ahora aumenta los casos de la violencia callejera para desafiar al Estado y asustar a la población.

Ahora los partidos soberanistas han pedido a Puigdemont que vuelva a presentar a Puigdemont a la investidura, y Torrent se lo está pensando porque le tiemblan las piernas (cobardía, falta de dignidad y de gallardía, adornan a los golpistas) y porque sabe que eso sería incurrir en clara desobediencia al TC y acabar delante del juez Llarena, tras la senda de Forcadell.

Al final la candidata a la investidura será Elsa Artadi que tiene una ambición desmedida y que se esconde, para disimular, detrás de Puigdemont. Y si finalmente resulta investida durará bien poco en el cargo porque ella lo que buscará será el enfrentamiento con el Estado y su destitución.

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