Puigdemont ya está camino de España

No hay cosa que más le excite a Puigdemont que burlarse del Gobierno de Rajoy y especialmente del ministro de Interior, el inefable Zoido, que no sé por qué recuerda a un conejo del cuento de Bambi que se llamaba Tambor.

Pues bien, Puigdemont ya está de regreso a España y parece ser que tiene un plan para entrar de tapadillo disfrazado de esquiador en Viella y otro para salir como senderista por Port Bou. El objetivo de Puigdemont es llegar a España este sábado y refugiarse en Barcelona en casa de unos amigos.

Desde allí preparará su entrada en el Parlament en la madrugada del domingo, y al parecer está previsto que durante dos día se ocultará en unas instancias privadas y discretas que le han sido preparadas en la amplia zona del desván que cuidan y vigilan unos Mossos leales a Puigdemont.

El edificio del Parlament fue construido por un arquitecto flamenco durante el reinado de Felipe V y destinado a la armería y arsenal de las tropas dentro del parque de la Ciudadela. Y al parecer, y además del desván, cuenta con unos pasadizos subterráneos no utilizados desde hace tiempo por los que Puigdemont podrá pasearse cual Fantasma de la Ópera hasta el momento mismo de la investidura.

De manera que todo apunta a que cuando el próximo martes día 30, a las 15.00 horas de la tarde, comience en el hemiciclo del Parlament la sesión de investidura, el Presidente de la Cámara, Roger Torrent, abrirá la sesión y dirá: ‘tiene la palabra el candidato a la presidencia de la Generalitat, el molt honorable señor Carles Puigdemont Casamajó’.

En ese momento todas las miradas irán desde el escaño azul vacío de Puigdemont hasta la puerta del hemiciclo fuertemente protegida por un destacamento de la Guardia Civil. Pero en ese momento a la señal del presidente Torrent sonaran las fanfarrias y, de pronto, Puigdemont se aparecerá subido en la balaustrada del balcón de invitados del Hemiciclo, luciendo capa negra y con la máscara de Anonymous cubriendo su rostro.

Entonces entre aplausos de los suyos y vítores del público Puigdemont se balanceará sobre el hemiciclo con la ayuda del grueso cordel que sujeta la lámpara de ese salón y, parodiando a Tarzan, volará hasta llegar a la tribuna de oradores y entonces y recordando a Tarradellas dirá: ‘Ja soc aquí’. Y en ese momento y entre gritos y aplausos comenzará su discurso diciendo así: ‘señoras y señores diputados de la República de Cataluña…’.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estaba siguiendo en la Moncloa con sus gafas a lo Sarah Palin la sesión del Parlament en compañía de Mariano Rajoy (que estaba leyendo el Marca), gritó presa del pánico: ‘¡Mariano! ¿Has visto eso?’, pero el Presidente impávido y obcecado con la crisis de Zidane respondió: ‘Soraya, yo no me ocupo de esas cosas’.

Puigdemont pronunció su discurso, respondió a la oposición, ganó la votación y fue investido como el Presidente 131 de la Generalitat. En ese momento y pasadas las 10 de la noche de produjo un apagón en el seno del  hemiciclo y entre gritos y aplausos se creó una gran confusión. Pero cuando se volvieron a encender las luces ya había desaparecido del hemiciclo el nuevo Presidente Puigdemont. Mientras, en su Twitter anunciaba: ‘mañana lunes ofreceré una rueda de prensa en El Centro Internacional de Bruselas a las 20.00 horas de la tarde’.

La vicepresidenta Soraya, víctima de un desmayo, era atendida de urgencia en el ambulatorio de la Moncloa pero Rajoy seguía leyendo el Marca al tiempo que le preguntaba a su nuevo jefe de Gabinete: ¿pero vamos a ver, Luis, este Puigdemont a qué juega, a Fantasma de la Ópera o a Spiderman?