¡Viva Catherine Deneuve!

Minnie, el amor de Mickey Mouse, una dulce y encantadora ratoncita de los dibujos animados, es ya una entrañable abuelita que acaba de cumplir 90 años, motivo por el que su nombre y su rostro han quedados impresos en una loseta del Paseo de la Fama de Hollywood en compañía de las de los más grandes artistas y creadores de la historia mágica del cine.

Por fin una adorable y buena noticia en medio de la inagotable e irascible tormenta política española que, ocupada en los mutuos enfrentamientos y diferencias, se olvida de lo esencial. Lo que no es otra cosa que el bienestar de nuestros ciudadanos y especialmente de aquellos que más lo necesitan muchos de los cuales, desde el inicio de la crisis financiera internacional de 2008, perdieron casi todo o todo lo que tenían y no han vuelto la levantar la cabeza.

O el vuelo en este país que, como reza el título del último y delicioso libro de nuestra colaboradora Mónica Fernández-Aceytuno, es ‘El país donde los pájaros duermen en el aire’. Y donde los pajarracos del abusivo poder, que por ahí andan sueltos, deberían dormir fuera de ciertos públicos palacios y en algún caso en merecidas jaulas que no deseamos a nadie pero que para eso están.

¿Alguien ha visto en un concierto de música clásica, un cine o en un teatro al Presidente del Gobierno o al líder de la Oposición? No se sabe pero de haber ocurrido podría haber sido una excepción. Más bien lo normal es ver a nuestros poderosos en los palcos de los estadios de fútbol, sobre todo si el partido tiene trascendencia y hay fotos que les ofrecen propaganda política.

Donde tampoco estarán es en los escenarios bélicos que continúan activos, o en las pateras del drama de la emigración y los refugiados que los nuevos bárbaros convierten en munición para el avance insolidario de populismos extremos.

Los que crecen al ritmo del imparable del cada vez más acuciante cambio climático que nos tiene en España al borde de una angustiosa temporada de sequía de consecuencias todavía no previsibles pero sin duda temibles.

El agua empieza a ser una ‘comódity’ de excepcional valor que cotiza al alza en los mercados internacionales. Y que ahora ocupa un lugar de excepción en las nominaciones a los Oscar de Hollywood de la mano de Guillermo del Toro con su excepcional film fantástico y romántico de ‘La Forma del agua’.

El que acapara varias nominaciones para el día en el que ‘Las Troyanas’ de Hollywood -que están en guerra contra media Humanidad por la culpa de muchos golfos- desfilen de negro por la alfombra roja en señal de luto y de rabia por la defensa merecida de los derechos de la mujer.

Los que, por cierto, mejor defiende desde Francia -cuna de las libertades y los Derechos Humanos- nuestra admirada ‘Belle de jour’, Catherine Deneuve en pos de un realismo más justo y mágico que no convierta en trincheras la fábrica universal de los sueños que tiene en el cine uno de sus más eficaces mensajeros de ilusión y de la defensa de los valores que son esenciales para la convivencia internacional.