¿Qué le pasa a Mariano?

Al Presidente se le va la olla con suma facilidad. Ayer otro lapsus -y van unos cuantos en los últimos meses- confundiendo el tren (AVE) en el que viajaba de Valencia a Castellón con un avión.

Días atrás, en Pontevedra, y poco antes de final de año les deseó a todos los españoles un nuevo y próspero año ¡2016! Y a no olvidar su despiste con el presidente Trump cuando llamó al líder de Venezuela ‘Nicolás Madero’. ¿Qué le ocurre a Rajoy?

No se sabe pero se entiende. El Presidente está sometido a múltiples y muy variadas presiones y tensiones y ve que sus ministros o no sirven o no saben qué hacer. El fiscal general acaba de meter la pata con la propuesta de una nueva euroorden de detención de Puigdemont que ha sido rechazada por el juez Llarena, lo que prueba la confusión que impera en Moncloa con la crisis de Cataluña.

Además el juicio del caso Gürtel de Valencia está volviendo a manchar a todo el PP nacional y preocupa y mucho en su sede nacional de Génova 13, donde se temen que Correa, Crespo y El Bigotes canten también sobre el Gürtel nacional del PP con señalamientos a destacados ex dirigentes del partido.

Por otra parte está el fracaso electoral del PP en Cataluña y el ascenso de Ciudadanos en las encuestas electorales donde se presenta al partido de Rivera como primera fuerza política nacional y al PP como segunda y en algún caso como tercera fuerza nacional, si los de C’s siguen quitándoles votantes sin parar.

Es cierto que Rajoy sigue teniendo el apoyo de los grandes canales de la televisión nacional, pero los diarios impresos nacionales -empezando por El País, que hasta hace poco era su aliado- y siguiendo por el flanco más conservador como ABC no cesan de criticarlo y de hablar de sus posibles sucesores. Y en el periodismo digital y las redes sociales el deterioro de la imagen de Rajoy, de su Gobierno y del PP no cesa de crecer.

Y es cierto que Rajoy suele aparentar que nada le afecta ni le perturba pero el malestar nacional -se vio en los atascos de las últimas nevadas- está a flor de piel y cualquier nuevo error del Gobierno provoca protestas y oleadas de indignación.

Además la legislatura está prácticamente acabada, sobre todo si el PNV y C’s no le aprueban a Rajoy los Presupuestos de 2018 que son esenciales para consolidar la recuperación y el crecimiento económico de España. El que el FMI ha retocado ligeramente a la baja por la inestabilidad política que subyace bajo el desafío catalán.

Por cierto, el estreno del AVE que une Valencia con Castellón que inauguró Rajoy tampoco salió bien porque una avería impidió cumplir con el horario previsto y quizás de ahí la confusión de Rajoy en la que, en suma, vino a decir que mejor o más rápido es viajar en avión.