‘The Post’

La película sobre ‘Los Papeles del Pentágono’, que se acaba de estrenar, ha tenido una excelente acogida en nuestro país y en USA ahora que se cumple el primer año de Donald Trump como el Presidente de los EE.UU.

Un aniversario con el Gobierno medio suspendido por el Congreso; con miles de mujeres en las calles de muchas ciudades renovando su marcha contra Trump; con la investigación abierta sobre el Rusiagate (o presunta colaboración de Rusia en la campaña electoral de Trump); con tensiones permanentes entre Trump los medios y periodistas y con permanentes líos domésticos y broncas internacionales en las que Trump ha utilizado unos modales impropios del Presidente de la primera potencia del mundo.

Pero, como contraste de todo ello, con la economía de USA creciendo de manera asombrosa y La Bolsa de Nueva York lanzada sin parar de romper su techo (ha desbordado la barrera de los 26.000 puntos); y mientras Apple anuncia la repatriación de 250.000 millones de dólares a EE.UU para poder  aprovechar y beneficiarse de la bajada de impuestos de Trump.

Es en este marco cuando ha llagado el film de Steven Spielberg ‘The Post’ donde se relata el primer enfrentamiento entre The New York Times (‘The Times’) y The Washington Post (‘The Post’) con el presidente Richard Nixon, en el preámbulo del Watergate lo que para el ‘Post’ fue su despegue como diario de prestigio e influencia.

Meryl Streep y Tom Hanks interpretan de magistral manera a la editora del ‘Post’ Catherine Graham y a su director Ben Bradlee en el tiempo (junio de 1971) en el que el ‘The Time’ y el ‘The Post’ decidieron publicar, en contra de la decisión de Nixon y su fiscal general ‘Los Papeles del Pentágono’: miles de folios secretos y oficiales en los que el ministerio de Defensa, dirigido por Robert McNamara, reconocía el error y las grandes de mentiras de la guerra de Vietnam donde estaban muriendo miles de soldados norteamericanos.

El film reúne todos los ingredientes de las luchas de poder en Washington con los protagonistas, (la editora Graham, presentada excesivamente social y débil, aunque al final se lanzó) y periodistas (el director Brandlee aparece con un excesivo gesto gruñón), pero los dos desafiando al presidente Nixon y defendiendo los valores de la primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU. donde se consagran la libertad religiosa, la libertad de expresión y la libertad de prensa. Algo sagrado en USA y que en el debate jurídico político de Los Papeles del Pentágono se saldó con la victoria de la prensa ratificada por la mayoría (6 contra 3) de los magistrados del Tribunal Supremo.

El prestigio de ‘The Post’ se consolidó en el caso Watergate que obligó a Richard Nixon a dimitir en marzo de 1974. Cuarenta años antes de que la familia Graham tuviera que vender el ‘Post’ -en el verano de 2013- al dueño de Amazon, Jeff Bezos, por la crisis y el impacto que las nuevas tecnologías y la caída de la publicidad y la venta provocaron en los diarios impresos.

La película ‘The Post’ ha sido acogida con entusiasmo y añoranza entre los periodistas españoles y nuestros medios de comunicación. Pero habría que decir que el periodismo español está muy lejos del americano en defensa de la verdad y las instituciones democráticas del país, que en el caso español no son asimilables a las de USA (aquí no hay separación de poderes ni una primera enmienda que garantice en la Constitución de 1978 las libertades de ‘expresión y prensa’).

Además la connivencia y promiscuidad entre el poder político, el económico y el mediático en España ha impedido investigar a fondo y hasta el final los ‘agujeros negros’ de la ‘gloriosa’ Transición (Golpe del 23-F, la corrupción, los GAL, el referéndum de la OTAN, el ataque a los medios y periodistas, las mentiras de la guerra de Irak, del 11-M, las privatizaciones de las empresas  públicas, la trama y financiación del golpe catalán del 27-O, etc.).

Pero con motivo de la película del ‘Post’ algunos grandes medios se han subido ellos solos al carro de ‘la verdad y la independencia’ a pesar de que carecen de méritos necesarios para ello. The Washington Post se vendió hace 4 años por unos 200 millones de euros con el argumento -entre otros- de haber acumulado una deuda de 50 millones de euros.,

En esas fechas el Grupo Prisa, editor del diario El País, tenía una deuda de cerca de ¡3.000 millones de euros! que milagrosamente y con la ayuda, en la práctica a ‘fondo perdido’, del poder político y económico -los dos únicos poderes de este país- ha ido reduciendo (todavía les queda una buena parte) por la vía misteriosa de extraños favores mutuos, lo que sería de todo punto impensable e inaceptable en un país democrático y de libre mercado.

Y todo ellos sabiendo, cómo sabemos, que con ese dineral de las que han sido donaciones ‘político-económicas’ (está en marcha otra ampliación de capital, de los ‘jefes del Ibex’ en Prisa por unos 450 millones de euros) los generosos Mecenas españoles se podrían haber comprado con facilidad The New York Times y The Washington Post. Además mucho de lo que pasó en todos estos años España, donde también hubo grandes luces, bien daría la ocasión para una excelente película titulada: ‘La ‘Post’ verdad de la Transición’.