Josep Borrell, el tiempo de Cyrano

Esto a Pedro Sánchez no le va a gustar y se comprende, pero cierto es que si Josep Borrell fuera el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, después de ganar las preceptivas ‘primarias’ socialistas -como las ganó años atrás frente a Almunia- la posibilidad de que los socialistas hicieran en ese caso una gran remontada, incluso hasta ganar las elecciones, sería real y pondría en aprietos la fuerza emergente de Albert Rivera. Y por supuesto a Pablo Iglesias y Mariano Rajoy, o a su posible sucesor (Cifuentes o Feijóo).

Josep Borrell ha dado dos recientes e importantes batallas políticas. En primer lugar en Cataluña en la defensa de la unidad de España con su libro contra las mentiras del proceso y su presencia implacable en debates con soberanistas (arrasó en uno de ellos a Junqueras) y liderando las grandes manifestaciones de los constitucionalistas en Barcelona donde pronunció brillantes discursos que fueron aclamados por los asistentes.

Posteriormente y con gran generosidad -muy a pesar de la ambigüedad de Miquel Iceta frente al soberanismo catalán- Borrell participó en los mítines del cierre de la campaña electoral del PSC. Partido que obtuvo un resultado muy escaso (17 escaños) en los comicios catalanes del 21-D, en los que se volcó Pedro Sánchez con su discurso ‘federal y plurinacional’ que, visto el sólido resultado de los nacionalistas, se ha quedado sin apoyos porque en Cataluña estos últimos están en la secesión y en el resto de España no hay pasión plurinacional, ni siquiera en todo el PSOE.

La otra reciente batalla política de Borrell fue la que libró, a favor de Pedro Sánchez, durante el Comité Federal del PSOE del 1-O de 2016. ‘Los idus del 1 de Octubre’, lo llamó Borrell en el libro que escribió al respecto y en el que denunció lo que a todas luces fue un golpe de mano contra Sánchez. El que fue orquestado por Felipe González, El País, Susana Díaz y una parte del poder económico, con la intención de eliminar a Sánchez y de conseguir la investidura de Rajoy con la abstención del PSOE como luego ocurrió.

Es verdad que Sánchez había perdido dos elecciones generales en 2015 y 2016 y que la situación política española, en pleno desafío catalán, era muy grave, pero el golpe de mano contra Sánchez -quien luego derrotó a Susana Díaz y ganó el Congreso del PSOE- existió y Borrell lo denunció.

Además el político catalán asesoró a Sánchez en las políticas europeas y en la nacional de manera discreta y con un brillante discurso -convirtiéndose en el Cyrano de Bergerac del líder socialista- y ahora, tras el fiasco electoral del PSC, Borrell permanece en un discreto segundo plano en la espera de los futuros acontecimientos tanto en Cataluña como en la política nacional.

Su amplia e importante trayectoria política (ex ministro y ex presidente del Parlamento Europeo) y cultural, y su indiscutible capacidad dialéctica y aportaciones al debate de la izquierda en la UE hacen de Borrell un buen candidato a la presidencia del Gobierno de España y en el liderazgo de la izquierda, a pesar de las reticencias y de las maniobras que contra él han orquestado y activado esa extraña pareja que son González y Cebrián.

Naturalmente, para que Borrell lidere el cartel electoral del PSOE -habría que ver un mano a mano del catalán con Iglesias, si es que se atreve- Sánchez debería cederle las primarias del PSOE, aunque Pedro se quede al frente del partido -en una bicefalia, como ocurre en el PNV- y como secretario general.

Pero todavía es demasiado pronto para estas cábalas porque, si el PP logra aprobar los Presupuestos de 2018, entonces no habrá elecciones hasta 2020 y de aquí a esa fecha cualquier cosa puede pasar en todos y cada uno de los partidos políticos nacionales y especialmente en el teatro catalán.

Pero mientras tanto no conviene perder de vista a Josep Borrell, no vaya a ser que dos catalanes, como Albert Rivera y él, sean los candidatos con más posibilidades para presidir el Gobierno de España. Hace ya bastantes años el escritor Antonio Gala publicó un artículo titulado: ‘Borrell, cuidado con él’ y creemos que acertó porque este político de larga trayectoria y de probada capacidad todavía tiene ante sí muchas cosas e importantes por hacer.