El último conejo de Puigdemont

Parece que el conejo que le quedaba a Puigdemont en la chistera para su investidura telemática en el Parlament se ha esfumado tras conocerse el informe unánime de los letrados de la Cámara catalana que exigen, sin la menor duda y como parece lógico, la presencia del candidato dentro del hemiciclo si quiere ser elegido. Y no sólo del candidato sino de todos los diputados electos que deseen votar lo que coloca en una difícil situación a los presos y prófugos elegidos diputados en los comicios del 21-D.

Si la Mesa del Parlament desoye a sus letrados -cuyo informe no tiene el carácter preceptivo- y contra viento y marea insiste en la investidura por la vía telemática de Puigdemont entonces volveremos a las andadas porque el TC suspenderá esa investidura y Rajoy mantendrá activo el artículo 155. Y todo ello redundará en contra de la situación procesal de los presos y de los fugados de la Justicia que colaboraron en el golpe de Estado del 21-D.

O sea a Puigdemont y su círculo más íntimo de Juntos por Cataluña, que no es lo mismo que el PDeCAT (al que le acaba de caer en la cabeza el jarro de agua helada de la sentencia del ‘caso Palau’), ya no les quedan conejos que sacar de la chistera. Salvo que el propio Puigdemont se convierta en uno de ellos y, como en el cuento de Alicia, desaparezca de la escena y aparezca como por arte de magia en el Parlament para participar en la investidura y acogiéndose a la ‘inviolabilidad’ de la Cámara para no ser detenido y puesto a disposición de la Justicia.

Lo que de ocurrir obligaría a Rajoy a aplicar el 155 e incluso a disolver de nuevo el Parlament para evitar el escarnio del Estado, la Justicia y la Ley, porque ya está bien. Y esta vez y por la cuenta que le trae al PP a Rajoy no le temblará el pulso como ocurrió en septiembre con la burla del Parlament. Ni el PSOE de Sánchez o de Iceta se volverá a poner perfil porque ya han pagado muy cara en las elecciones del 21-D su mal calculada ambigüedad.

Ahora bien vamos a ver qué dicen en ERC sobre la decisión de los letrados de la Cámara porque en este partido están hartos de Puigdemont y a la vez convencidos de que su ‘soberbia’ personal pone en riesgo la legislatura y dificulta la salida de la cárcel de Junqueras. Y algo parecido piensan en una buena parte del PDeCAT, desde donde le han pedido a Puigdemont realismo y generosidad.

Pero todo apunta a que el prófugo Puigdemont no se va a rendir ni tampoco se va a entregar al juez, sino que pretenderá encontrar una nueva vía de enfrentamiento con el Estado para mantener encendida la llama del ‘procés’ hacia ninguna parte, al que se le van acabando los días para la investidura y cerrando todos los caminos que están al margen de la Ley.