No salen las cuentas en Cataluña

El PP está empeñado en montar en Cataluña un frente españolista en el seno del Parlamento catalán sobre la base de los 36 escaños de C’s, los 17 del PSC y los 4 del PP. O sea con 57 escaños frente a los 70 soberanistas más los 8 de los Comunes que se han pasado al bando de ERC.

Por lo que está ocurrencia patriotera del PP, que no sabe qué hacer para sacar por algún lado la cabeza en Cataluña y el resto de España, no tiene sentido ni será seguida por Arrimadas ni por Iceta. De hecho bastante mal hizo ya Arrimadas al buscar un acuerdo con los Comunes para la Mesa del Parlament porque ni con esos ochos diputados de Iglesias y Colau (65) no se superaban los de Juntos por Cat y ERC (66), y todo ello sin contar los otros 4 soberanistas de la CUP.

Si el PP quiere impugnar ante el Tribunal Constitucional la investidura de Puigdemont por vídeo conferencia, algo que nunca ocurrió en Cataluña, España ni en ningún país democrático del mundo, lo puede hacer y puede que el PSOE y C’s también podrían recurrir. Pero no es recomendable una exhibición de frentismo españolista en este tiempo convulso.

A corto plazo lo que falta por ver es si, definitivamente, el PDeCAT y ERC le dan a Puigdemont luz verde para presentarse a la investidura y si eso cuenta con el visto bueno de los letrados del Parlament, aunque sabido es que la opinión del cuerpo jurídico de la Cámara no fue escuchada por la mayoría secesionista cuando se inició el proceso de ruptura con España.

Aunque si los letrados se oponen a la investidura virtual entonces el TC si tendrá base suficiente para anular la investidura de Puigdemont y el 155 y la acción de la Justicia volverá a planear sobre el Gobierno de la Generalitat.

Es decir la pelota está en el tejado de Puigdemont y si este personaje se empeña en ser presidente y en continuar el proceso independentista (no sabe ni puede hacer otra cosa) mal acabará la investidura y la sombra de nuevas elecciones catalanas reaparecerá. De hecho y en su despedida Mas, con mucha discreción, le ha pedido a Puigdemont que se retire y facilite la formación de un gobierno estable que recupere las instituciones y acabe con la aplicación del 155.

Pero, en contra de lo que pregonaba su padrino Mas, para Puigdemont lo primero es él, luego su coalición electoral (Juntos por Cataluña), después su partido (PDeCAT) y finalmente su país, el conjunto de sus ciudadanos y la situación económica y social que va de mal en peor.

Y además este personaje Puigdemont está tramando una nueva burla de la Justicia y un escándalo de trascendencia internacional a nada que alguien le de la menor oportunidad, o que los organismos e instituciones del Estado y la Justicia bajen la guardia y se dejen torear. De manera que habrá que están atentos porque en los próximos días cosas veremos cosas en Cataluña que todavía nos pueden asombrar.