El Lunático

Algo hay de lunático en el Presidente Donald Trump que vive en continúa huida de sí mismo y de sus responsabilidades políticas y penales en el ‘Rusiagate’ y ahora de las denuncias de acoso sexual de varias mujeres que ya lo señalaron durante la pasada campaña electoral. Pero cada vez que Trump presiente el peligro organiza un espectáculo internacional o nacional con el que desvía la atención, gana tiempo y consigue continuar.

Hace pocos días fue el anuncio de la próxima apertura de la embajada USA en Jerusalén, y ahora acaba de firmar la recuperación del programa Apolo de la NASA para volver a enviar astronautas norteamericanos a la Luna. Una noticia que ha causado impacto internacional y especialmente en los EE.UU. con aires de renovado patriotismo, para retomar la senda heroica que inició la asombrosa e histórica misión del Apolo XI, comandada por Neil Armstrong e integrada por Edwin Aldrin y Michael Collin.

Armstrong y Aldrin llegaron a la Luna el 20 de julio de 1969 y dieron el primer paseo lunar el día 21, momento en el que Armstrong afirmó al pisar el suelo lunar que daba ‘un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la Humanidad’.

Todo ello después de un espectacular viaje de la Tierra a la Luna que duró cuatro días y se inició el 16 de julio de 1969 y acabó ocho días después en medio de gran expectación y como victoria de la carrera espacial de USA con la URSS. La que finalmente ganaron los americanos bajo la presidencia de Richard Nixon quien, en plena guerra fría, consiguió culminar el sueño y el proyecto del presidente John F. Kennedy, asesinado en Houston (Texas) el 22 de noviembre de 1963.

Ahora tras el nuevo desafío lunar de Trump solo falta que Putin recoja ese guante y entre de nuevo con Rusia en la carrera espacial, a la que también podría sumarse la China de Jing Ping.

El regreso de los americanos a la Luna no tendrá la novedad ni la emoción del viaje del Apolo XI que constituyó en su tiempo un alarde tecnológico de primera magnitud. Pero desde entonces han pasado ¡48 años! y el avance de la tecnología en ese tiempo hace pensar que una nueva misión, el Apolo XVIII será mucho más sencilla para llegar a la Luna y regresar a la Tierra.

Y todo ello sin mucho riesgo y con alarde mediático en este mundo global, comunicado y digitalizado en el que se puede decir que la Luna está ya al alcance de la mano y que se puede tocar con facilidad.