Llegan las lluvias

Por fin llueve en España y ayer se mojó y se esfumó la boina de Madrid. Y además hace frío y se acaba el pertinaz y agotador verano que ha durado demasiados meses porque el calor y los vientos del Sáhara no cesan de cruzar el Estrecho al ritmo que impone el preocupante cambio climático.

El que algunos de los más poderosos políticos del planeta y de nuestro país se niegan a reconocer a pesar del aumento de la temperatura en nuestro planeta y de la sequía como una realidad que obliga a tomar precauciones y decisiones urgentes.

Dicen los meteorólogos -a veces erráticos profetas a pesar de las nuevas tecnologías- que este invierno será muy lluvioso y ojalá que acierten, porque están los pantanos secos, los ríos exhaustos, el campo amarillo, el ganado escuálido y muchas cosechas casi pérdidas para muchos agricultores lo que daña la economía rural y afecta a muchas poblaciones del país.

Pero el agua que se anuncia se debe cuidar y almacenar para prevenir porque está claro que las altas temperaturas volverán y porque muchas de las lluvias que se anuncian, en este tiempo revuelto e incierto, llegarán de la mano de tormentas torrenciales que no son fáciles de canalizar porque si se desbordan ese bien preciado y necesario que es el agua se perderá.

Hace tiempo que hemos dicho en estas páginas que España necesita una nueva y urgente política del agua que contemple los trasvases y permita la construcción de nuevos pantanos para conseguir que no se pierda una sola gota del agua de la lluvia.

Y para cuidarla y almacenarla de cara a los meses más secos y calurosos, porque los ciclos del calor son cada vez más largos y si no se toman las medidas oportunas con bastante tiempo de antelación acabaremos por tener problemas muy serios.

En las últimas semanas y meses hemos visto crecer los incendios por causa de algunos desaprensivos pirómanos y también por la sequía. Y este país no puede permitirse perder más bosques y arboledas porque todo ello permitirá que aumente el avance de los desiertos en distintas zonas de nuestro país.

Y hora es que el Gobierno, los partidos políticos y el Parlamento se ocupen del clima en España y del problema del agua tomando medidas urgentes y decisivas, porque bastantes problemas políticos y sociales tenemos como para aumentarlos con la crisis del agua, los incendios y la polución. Y a ver qué hacen los ecologistas y que proponen al respecto porque en estos días vividos con la máxima preocupación no los hemos oído ni visto a pesar de la gravedad de la situación.