Rajoy reaparece en Telecinco

El Presidente Rajoy está ‘tocado’ y preocupado por el posible desenlace de las elecciones catalanas del 21-D . Y también por las consecuencias que todo ello puede tener para el Partido Popular, empezando por Cataluña una vez que las encuestas anuncian en el flanco españolista un buen resultado de Arrimadas (C’s) y un mal resultado para Albiol (PP). Y si eso se produce dicha tendencia podría proyectarse sobre la política nacional, aunque por el momento no haya cita electoral a la vista.

Ayer Rajoy apareció en el informativo nocturno de Telecinco con Pedro Piqueras de entrevistador y sin complicarle la visita al Presidente aunque algo le importunó cuando le preguntó por el fracaso de la comunicación de su gobierno (o la victoria de imagen de los golpistas) o cuando le espetó: “¿quién le iba a decir a usted hace más de un año que todo esto que pasó en Cataluña iba a ocurrir?” Rajoy negó la derrota de la comunicación (sic) y nada dijo sobre cómo él y su Gobierno fueron sorprendidos por Puigdemont.

El Presidente explica bien que Puigdemont violó la ley y la Constitución pero se cuida mucho de que nadie le pregunte por los muchos errores y falta de previsión del Gobierno, que es la causa de su deterioro político y electoral. Y dice Rajoy que fue en los días 6 y 7 de septiembre cuando se inició el golpe de Estado, o la ruptura de la legalidad. Y entonces ¿por qué no actuó de una manera inmediata?

Hay muchas preguntas por hacer y son muchas las respuestas por llegar pero al Presidente se le ve algo tenso y preocupado y motivos tiene para ello. Y habla de la separación de poderes del Estado en España a pesar de que eso aquí es algo discrecional e intermitente, porque Montesquieu nunca visitó este país.

Y porque lo del ‘cuponazo’ vasco y la próxima ‘suelta de presos’ que pronto se hará en el Tribunal Supremo, con las bendiciones de la fiscalía se lo van, y con razón, a imputar a él y al PP y retumbará en toda España.

Ahora bien, sobre la reforma de la Constitución que pide Pedro Sánchez ahí Rajoy estuvo bien cuando afirmó que “no se puede premiar a quienes han violado la constitución”, lo que es una manera elegante de decirle a Sánchez que se olvide de reforma territorial y de la España ‘plurinacional’.

El Presidente sale a los medios -de la confianza de La Moncloa- a ver si logra levantar el animo de sus militantes y votantes que se temen lo peor en las elecciones catalanas del 21-D. Sobre todo por la ausencia de respuestas firmes y contundentes del Gobierno y del PP a las graves acusaciones que contra ellos y contra España lanza a diario Puigdemont. La última infamia sobre los atentados de Barcelona y Cambrils.

Se acordó en la Moncloa no responder nunca a Puigdemont y se han vuelto a equivocar porque el secesionismo continúa inundando los medios de comunicación -y no sólo las redes sociales- españoles y europeos y este Gobierno y el PP carecen de portavoces contundentes para responder. Y al final y mal que le pese -que le pesa- tiene que salir Rajoy con buena o mala cara, porque la crisis de Cataluña no se ha terminado y nadie al día de hoy sabe por dónde continuará.

Falta poco menos de un mes para las elecciones decisivas del 21-D y luego Dios dirá. Rajoy presume de esa pronta cita electoral, que quizás debió de haberse retrasado a la primavera, pero en medio de la confusión se optó por la inmediatez tras la aprobación del 155 sin haber culminado la fase previa de la instrucción judicial, ni haber investigado en la Generalitat los entresijos del golpe de Estado.

Una cuestión esencial está de investigar la trama del golpe, pero ahora da la impresión de que el Gobierno que conforma con lo que tiene y no quiere saber nada más, porque ello le obligaría a actuar. Y la ‘acción’ no parece ser la mejor cualidad del presidente. Lo suyo es más bien esperar.