Tiene razón Sánchez Galán frente al ministro Nadal

Al ministro de Industria Álvaro Nadal los Reyes Magos le traerán a primeros de 2018 un saco de carbón, porque se equivoca en su empeño de imponer por decreto la permanencia de las dos últimas centrales térmicas de carbón (de Lada en Asturias y Velilla en Palencia) de España.

Las que Iberdrola pretende cerrar en un par de años poniendo así fin a un modelo obsoleto y ‘sucio’ para la generación de energía que es el más contaminante por sus altas emisiones de CO2, lo que además contraviene la normativa europea y saca a España del núcleo duro de la Cumbre del Clima, con el que nuestro país parecía estar comprometido.

Ha explicado el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galan, que el cierre de estas dos centrales “no afectará al suministro de energía ni al precio, al ser su producción inferior al 1% del total de España, ni al compromiso de la Compañía con el empleo porque se recolocará al 100% de la plantilla”.

Pero el ministro quiere carbón y más CO2 en el cielo español y usa en su empeño argumentos infantiles como presumir, campanudo, que la política energética la dicta el Gobierno y no las empresas. Lo que no es del todo verdad una vez que esta política energética también es competencia de la Unión Europea con vistas a la ‘década de energías más limpias’ que está diseñando la Comisión Europea.

Pero sobre todo el Gobierno -que dice preocuparse por el precio eléctrico- lo que tiene que hacer es acercarse a la realidad española e internacional. Y escuchar el clamor por la defensa del Clima en un tiempo español en el que la gran sequía que sufrimos, por culpa del cambio climático y del CO2, está subiendo el precio de la energía hidráulica que no se genera por la falta de agua.

Lo que tendría que plantear el ministro es la construcción de pantanos en España para salvaguardar el agua que llueve en este país, porque cada vez llueve menos y ese bien preciado y escaso del agua llega muchas veces en tormentas torrenciales que escapan impunemente al mar a pesar de que la necesitamos para beber, regar, limpiar y fomentar la industria y el turismo.

Esa debiera ser la prioridad del ministro Nadal y no el tomarse como una cuestión personal su disputa con Iberdrola, que es una empresa española líder -en nuestro país y otras naciones- en la producción de energía limpia y renovable. La que no pasa por el carbón (por mucho que se empeñe en ello Donald Trump) porque lo que desean los ciudadanos de España y la gran mayoría del Planeta es la defensa del Clima y la reducción importante de las emisiones del CO2.

Además, que no se olvide el ministro Nadal que en 2020, o puede que antes, habrá elecciones generales en España y que la defensa del Clima será una cuestión fundamental de la campaña electoral y de las políticas del futuro nuevo gobierno. Por lo que más sensato sería no imponer decretos para favorecer las emisiones sucias de CO2 que emanan del carbón, sino más bien defender el Clima y ocuparse del agua antes de que sea tarde y de que se convierta, por su escasez, en un gran problema nacional.

Por lo que Sánchez Galán tiene razón y el ministro Nadal debería rectificar y no buscar salidas pintorescas como las de vender la centrales porque de lo que se trata es de acabar con ese CO2.