Banda de criminales

Vamos a ver si Miquel Iceta y Pedro Sánchez se enteran de una vez que los implicados en el golpe de Estado catalán, con delitos de rebelión, secesión, malversación, prevaricación y desobediencia, forman parte de una clara y bien definida ‘organización criminal’ para subvertir el orden constitucional y declarar la independencia de la república catalana, de la que aún presume el prófugo Puigdemont desde Bélgica diciendo que nunca acatará el 155.

Así, como ‘organización criminal’, ha definido el golpe de Estado la juez Lamela de la Audiencia Nacional en un auto en el que implica en la trama a Puigdemont y su govern, a Forcadel desde el Parlament, a los ‘Jordis’ de ANC y Omnium como parte y a la ‘pasividad’ de los Mossos.

Al tiempo que subraya la necesidad de investigar a otros colaboradores de la trama civil del golpe, donde seguramente aparecerán juristas, financieros y empresarios y editores de medios de comunicación.

Vamos a ver si Iceta y Sánchez se enteran de lo que es una ‘organización criminal’ y también Iglesias y Colau, y el asustado Rajoy y el magistrado Llarena del Supremo (que tiene prisa ‘inducida’ por soltar a los presos), y los de La Sexta TV (Ferreras), TV3, Javier Godó y La Vanguardia del golpe, y Punset y otros cretinos y pretendidos intelectuales del crimen organizado, que antes comían la soba boba de este Estado ‘opresor’ y ahora viven de la caridad golpista, llorando a criminales como si fueran ‘presos políticos’.

Repetimos con la juez: ‘organización criminal’ que funcionaba desde el año 2015 de manera sincronizada para delinquir. Y no hay más cáscaras, ni más presos políticos, ni ‘declaración política’ de independencia (Junqueras), ni ‘declaración simbólica’ (Forcadell) de independencia, ni represión del Estado sino delitos, delincuentes, policías y jueces. Y el Estado de Derecho.

Y nada de esto tiene que ver con la política o con las elecciones porque la Justicia tiene que cumplir. Y da igual que ERC y PDeCAT renuncien a la DUI  y pidan una negociación con el Gobierno de España y la UE porque nadie va a dialogar, ni a negociar con delincuentes y menos aún sobre soberanía, la independencia, la autodeterminación o cualquier otra ocurrencia en eso que los amigos y colaboradores de los golpistas llaman ‘hacer política’.

Son habas contadas en una ‘organización criminal, pilotada desde lo más alto de la sociedad catalana (muchos huidos a Madrid para disimular) y gestionada por unos aficionados y cobardes (votan en secreto y huyen)  de tercer nivel que ahora rezan y lloriquean para salir de la cárcel y que esperan volver a las andadas después del 21-D.