Si Rivera crece Sánchez y Rajoy no gobernarán

Cuando en la última encuesta electoral del CIS se anunció una subida espectacular de la intención de voto de Ciudadanos hasta el 17,5 % -que probablemente era mayor porque conocidas son las artes ‘culinarias’ de Moncloa- advertimos que el ascenso de C’s iba a preocupar y mucho a Rajoy, Sánchez e Iglesias.

Pero la preocupación de estos tres líderes resultó todavía mayor cuando Metroscopia publicó en el diario El País su sondeo de noviembre en el que situaba a C’s al mismo nivel del PSOE con el 22,7 % de los votos, mientras el PP bajaba hasta el 26,1 y Podemos descendía hasta el 14,7. Aunque dada la escasa simpatía de este diario por Pedro Sánchez podemos imaginar a los cocineros de Metroscopia mejorando la opción de Rivera que, en todo caso, encabezaba la intención de voto directo.

Con estas perspectivas y la reciente declaración de Rajoy asegurando que no habrá adelanto electoral por causa de la crisis catalana cabe esperar que ese interregno acabe por consolidar el ascenso de C’s –obtendrán un buen resultado en los comicios catalanes del 21-D- entre otras cosas porque los casos de corrupción del PP llegan ahora a los tribunales, y el juicio de los ERE del PSOE en Andalucía que se inicia en diciembre.

Lo que hace imaginar el posible resultado de las elecciones generales con un ‘empate técnico’ entre los tres partidos nacionales en una horquilla de entre 80 y 110 escaños en la que estarían los tres partidos, PP, PSOE y C’s. Y puede que el PP con ligera ventaja, si Rajoy no sufre ningún percance judicial y no decide hacer concesiones en Cataluña como las que pretende Sánchez con su reforma ‘plurinacional’, porque si algo de esto ocurriera el ascenso de C’s sería imparable hacia lo más alto de la tabla electoral.

Lo que está claro es que Podemos por su deriva secesionista catalana y sus problemas internos va a perder una buena parte de su electorado y ello va a permitir que el reparto de escaños entre PP, PSOE y C’s, que ahora suman 250 diputados, ascienda hasta los 270 (o más) lo que podría permitir entre los tres partidos un reparto medio de los 90 escaños, y múltiples variantes dentro de la horquilla de los 80 y 110 diputados.

Y si ese es el escenario político para los comicios de 2020, o antes si el PNV no aprueba al PP los Presupuestos de 2018, el político que tendrá más difícil conseguir la investidura será Pedro Sánchez porque Rajoy -quien se verá si es o no candidato- nunca olvidará (ni el PP tampoco) aquel debate electoral televisado en el que Sánchez le dijo ante toda España: ‘usted no es una persona decente’.  Esa declaración abrió una brecha política/personal entre Rajoy y Sánchez que nadie podrá cerrar con facilidad y menos aún si Rajoy se mantiene al frente del PP, aunque no sea su candidato electoral.

Podría incluso darse el caso de que el PP fuera el partido más votado y le ofreciera a Rivera la Presidencia del Gobierno con tal que C’s no apoye a Sánchez para presidente, como Aguirre propuso a Carmona de alcalde de Madrid para evitar que Carmena asumiera la alcaldía.

Es verdad que por ahora estamos muy lejos de unas elecciones generales pero la política española viaja a gran velocidad en uno de los vagones de esta nuestra ‘montaña rusa’ particular y no sabemos si la legislatura podrá llegar a su final. Por ello nada se puede descartar pero sí podemos adelantar que Sánchez no tiene fácil llegar al Palacio de la Moncloa y no digamos si el PSC pactara en Cataluña un gobierno con ERC.

En dicho caso Sánchez no tendría la menor oportunidad. Aunque Rajoy es otro que tampoco tendrá muchas oportunidades de renovar el poder porque es muy probable que Rivera, que no quiere para nadie más de dos mandatos presidenciales, no vuelva votar a Rajoy. Y si se repite un nuevo triunfo del PP puede que C’s exija al PP otro candidato a presidente o de lo contrario pactaría con el PSOE.

No en vano las variables de pactos en el caso del tripartito igualado serían muchas y ahí incluida la famosa gran coalición PP-PSOE pero sin Rajoy ni Sánchez. Incluso la Triple Alianza, PP, PSOE, C’s, de la que habla Iglesias desde se caída al infierno electoral. Y ese sería un sólido gobierno tripartito y constituyente para culminar una reforma constitucional.