Que vienen los rusos

Mucho se ha escrito en estos días sobre la intromisión de hackers rusos en la crisis de Cataluña con la intención de desestabilizar España y en clara consecuencia a la Unión Europea. Algo de eso ya se comentó durante las elecciones presidenciales francesas y así lo denunció el equipo de Macron.

Pero sobre todo fue en las elecciones presidenciales americanas donde se vio con gran nitidez e importantes pruebas y testimonios la intromisión del gobierno de Vladimir Putin en favor de Donald Trump y en contra de Hillary Clinton. Lo que está probado y continúa siendo investigado por la CIA, el FBI y el Congreso de los EE.UU.

Y lo que sigue planeando como intermitente amenaza sobre la presidencia de Trump que huye, como de su sombra, de este escándalo sobre el que un día dice que Putin es culpable y otro -como acaba de ocurrir ahora- que no tuvo nada que ver en todo ello. Aunque probado está que el que hasta hace poco fue embajador de Moscú en Washington Serguei Kislyak se reunió en reiteradas ocasiones y durante la campaña electoral con asesores y algunos familiares de Trump.

De hecho la intensa agenda internacional de Trump lo que busca es que no se hable del ‘Rusiagate’. Pero esta cuestión regresa sin cesar al centro del debate político norteamericano, como ha ocurrido durante la gira asiática de Trump.

En la que el primer mandatario USA se ha vuelto a pelear con su juguete favorito que es el Presidente de Corea del Norte Kim Jon-Un a quien Trump ha dicho que es ‘bajo y gordo’ en respuesta a las palabras del coreano en las que calificaba de ‘viejo’ a Trump.

Que Putin utiliza las redes sociales para desestabilizar a otros países eso es algo que nadie duda, salvo Trump de vez en cuando porque lo que sí parece claro es que el ruso tiene en sus manos al americano.

Y lo dejará caer en el momento que más la convenga porque en el Kremlin y su entorno tienen sin la menor duda todos los datos de las malas artes de la campaña electoral de Trump y otras andanzas económicas y personales del presidente americano, su familia y sus más estrechos colaboradores. Eso es así y tarde o temprano se sabrá, y exactamente cuando Putin se canse de Trump y considere que no le sirve para su estrategia internacional.