Junqueras y Puigdemont y la ruina catalana

Fue en la Diada de 2011 cuando una pancarta hizo las delicias de los convocados: ‘España nos roba’. Rajoy tildó la afrenta de ‘algarabía’ y se fue a dormir la siesta. Pero el tiempo demostró que los ladrones eran la familia Pujol y el aparato de cobro de comisiones de Convergencia.

Naturalmente, nadie en Madrid o en Barcelona hizo la cuenta de la ‘balanza global’ -y no solo fiscal- de la relación económica de Cataluña con el resto de España y con el Estado donde se incluye el capítulo fiscal pero también los de: comercio interior, turismo interior, activos del Estado en Cataluña, captación del IVA, pensiones, fondos de ayuda españoles y de la UE -que llegaban a Cataluña gracias a España-, gastos generales del Estado compartidos (defensa, sanidad, seguridad, acción exterior), etcétera.

Esa cuenta no se hizo por pereza del ministro Montoro y porque a los independentistas catalanes no les convenía pero el resultado no estará muy lejos de un 65% favorable a Cataluña.

Pero ahora hemos asistido a la enésima mentira cuando Junqueras y Puigdemont dijeron una Cataluña independiente sería acogida con vítores en la Unión Europea, que su economía mejoraría de manera exponencial y que las empresas no se irían de Cataluña sino que más bien al contrario llegarían muchas mas.

El resultado a la vista está. La UE rechazó el golpe de Estado catalán y ya son más de 2.000 empresas las que han abandonado Cataluña, de lo que cabe deducir que, directa o indirectamente han sido Junqueras y Puigdemont los que, como poco, les ha robado 2.000 empresas a Cataluña para llevarlas a Madrid, principalmente, y a otros lugares de España.

Si a eso añadimos la fuga de inversores y del turismo en Cataluña o el aumento del paro y la caída del comercio, veremos que esa pareja que son Junqueras y Puigdemont podrían ser acusados de un ingente daño económico a Cataluña como consecuencia de ser ambos los autores del delito de sedición para declarar la independencia catalana que está en el origen de la ruina catalana.

De lo que se desprende que Junqueras y Puigdemont son no solo unos delincuentes golpistas sino también y de manera indirecta por relación causa-efecto, unos ‘ladrones de la riqueza catalana’ porque ellos la han esquilmado para regalársela al resto de España.

Un asunto este de la ruina catalana que debería ser el debate estrella de la campaña electoral en ciernes y se suma al cúmulo de delitos y responsabilidades que actualmente se les imputan al preso Junqueras y al prófugo Puigdemont, quien ya puede ser llamado delincuente sin lo de presunto porque su fuga de la Justicia es un delito consumado.

Y puede que la causa por la que en ERC no quieren que Puigdemont sea cabeza de lista de una nueva coalición electoral con el PDeCAT. Y para evitar semejante posibilidad, que ahora implora Artur Mas, Junqueras -que se hace el tuerto en el país de los ciegos- animó a Puigdemont a fugarse de la Justicia cuando ambos decidieron repartirse el gobierno clandestino de dentro y fuera de Cataluña.

Oriol le dijo a Carles: ‘vete tú que a mí me da la risa’. Y Puigdemont, a quien le encantan las sorpresas y el juego del escondite se fugó y dejó a Junqueras el rol de ‘preso político español’ -según Pablo Iglesias- y ahí está el hombre en la cárcel de ‘lujo’ de Estremera a donde fue llevado por la Guardia Civil en un viaje que Junqueras y demás compañeros mártires calificaron de vejatorio porque les pusieron las esposas -como a Rato la policía le dio el ‘cogotazo’- cuando ellos esperaban que unos canapés y una copas de cava amenizaran el traslado.

Lo de los presos políticos es otro eslogan catalán como el de ‘España nos roba’, pero todos los delitos que se les imputan fueron perpetrados por Junqueras y Puigdemont -y por Forcadell que está en capilla- a plena luz del día y con premeditación desoyendo las advertencias que le fueron hechas por el Tribunal Constitucional, la fiscalía, el Gobierno, los servicios jurídicos del Parlament y los medios de comunicación en general.

Delitos que definidos están en el Código Penal y a los que se debería de añadir un nuevo delito de ‘malversación exponencial’ no solo de fondos públicos sino de la riqueza privada y general del país que estos dos artistas, preso y prófugo, han conseguido dilapidar.