Urge el cese del Director de CNI

La sorprendente fuga de Puigdemont a Bélgica, en compañía de cinco de sus ex consejeros y su posible petición de asilo a las autoridades belgas, ha sorprendido y dejado en evidencia al Gobierno de Rajoy. Y en especial al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que durante el proceso secesionista catalán ha dado muestras de absoluta incapacidad -frente a unos golpistas ‘de provincias’- por lo que cabría esperar el cese fulminante o la dimisión del Director del CNI, el general Sanz Roldán.

Lo ocurrido ayer con la fuga de Puigdemont y de cinco ex consejeros de la Generalitat ya sonó hace pocos días cuando un ministro belga habló de la posible petición de asilo de Puigdemont. Y el artículo que Junqueras publicó el domingo diciendo que ocurrirían cosas importantes ‘difíciles de entender’ era más que un aviso sobre lo que se veía venir.

De hecho en esta misma columna dijimos en la noche del domingo que Junqueras y Puigdemont preparaban una fuga al extranjero. Algo que, por otra parte, se detectó en la tarde del sábado cuando Puigdemont, sólo horas después de proclamar la independencia, se paseaba por los bares de Gerona para hacerse ver y despistar a todos desde una ciudad próxima a la frontera desde donde al anochecer se inició la fuga hacia Marsella y desde ahí a Bruselas.

No sabemos si el CNI aviso al Gobierno de esta fuga y si Rajoy hizo caso omiso de esa presunta advertencia lo que habría que demostrar. Pero si el Gobierno la conocía de antemano en ese caso sorprende que la Fiscalía no hubiera presentado con anterioridad su querella contra Puigdemont y su Gobierno por los delitos de desobediencia, malversación, prevaricación y sedición que ya eran flagrantes antes de la declaración de independencia.

Y si esto se hubiera hecho con tiempo y Puigdemont hubiera sido entonces citado a declarar de urgencia ahora no estaríamos inmersos en este nuevo escándalo político y diplomático por la fuga de Puigdemont y de sus cinco ex consejeros de la Generalitat, dos del PDeCAT y tres de ERC.

Y este no ha sido el único incidente que prueba la incapacidad política del Gobierno de Rajoy y del CNI como se vio durante el referéndum del 1-O en que nuestros ‘servicios de inteligencia’  no olieron las urnas ni los planes de ausencia de los Mossos que dejaron a la intemperie a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Pero sobre todo el tiempo ha demostrado que Rajoy (y Pedro Sánchez) se equivocaron de manera estrepitosa al no querer aplicar el artículo 155 de la Constitución el mismo día 7 de septiembre en el que el Parlament aprobó de manera ilegal la Ley de Transitoriedad para romper con España y declarar la independencia.

De manera que todos esos discursos de la respuesta ‘proporcional’ contra los golpistas -¿qué proporción puede aplicarse a un golpe de Estado?- solo fue una excusa para ocultar el desconcierto e incompetencia del Gobierno de Rajoy y luego el posterior fracaso del CNI.

Y aunque la fuga de Puigdemont a Bruselas acabe mal, como esperamos,  que así sea -porque España es un país democrático y no cabe sobre ello otra interpretación en Bélgica u otro país del mundo- este episodio ha vuelto a empañar la imagen de España cuando parecía que regresaba, con el tardío pero eficaz artículo 155, la normalidad democrática y la vuelta a la legalidad.