El insufrible culebrón de Puigdemont

Esto de Puigdemont no hay quien lo aguante ni en Barcelona ni en Madrid. El presidente catalán no sabe si declaró o no la independencia el pasado martes 10, ni sabe si convocará elecciones anticipadas ni si acepta viajar a Madrid para un debate en el Senado, y sobre todo tampoco ha decidido el tal Puigdemont si se atreverá a propiciar en el Parlament que se declare la independencia de Cataluña.

Puigdemont está asustado y escondido tras su flequillo, mientras SEAT avisa de su posible salida de Cataluña y se suma a las más de 1.300 empresas que ya se han marchado en contra de lo que decía Junqueras, otro que no acierta ni una. Dijo Junqueras que no se irían las empresas y ya se han ido, luego añade que volverán y Caixabank le responde que no piensan volver.

Y mientras tanto los de la CUP, que son los únicos coherentes con el plan del proceso secesionista, le avisan a Puigdemont que convocar elecciones sin declarar la independencia es una traición porque significa regresar a la Autonomía y morder el anzuelo que le han puesto algunos a Puigdemont para que adelante elecciones para que no se aplique el artículo 155.

Algo que desmienten desde el Gobierno de Rajoy y con razón porque la convocatoria de elecciones anticipadas no garantiza la restauración del orden constitucional ni saca a los golpistas de la Generalitat. Pero desde el PSOE uno de sus muchos portavoces y el más errático como es Margarita Robles, responsable del Grupo Socialista del Congreso, dice a su aire que el 155 se suspenderá si Puigdemont convoca las elecciones pero sin declarar la independencia.

De manera que nadie sabe ni el mismo lo que quiere Puigdemont pero está claro que no se atreve a un debate cara a cara en el Senado con Rajoy, que por enésima vez le preguntará al catalán si ha declarado o piensa declarar en algún momento la independencia de Cataluña.

Al final lo único cierto es que Puigdemont no sabe qué hacer y que la gran mayoría de los españoles están hartos de Puigdemont y incluida la mayoría de los catalanes que están viendo con asombro como la pareja Junqueras y Puigdemont están destruyendo alegremente su país sin saber a dónde van.