El PSOE juega con fuego catalán

El PSOE regresa a las andadas de su temeraria ambigüedad frente al golpe de Estado catalán que busca desesperadamente el choque frontal con el Estado. Se vio en el mitin de Sánchez en Badalona donde dijo y dijo bien que ‘esto del referéndum no va de echar a Rajoy sino de romper España y fracturar Cataluña’ luego se adentró en consideraciones que conducen a debilitar la posición de Rajoy y la necesaria y firme respuesta del Estado al inefable golpista Puigdemont.

Idea que completó su compañero Iceta del PSC advirtiendo a Rajoy, en línea con los secesionistas, que ¡mucho cuidado! con no vulnerar las libertades y los derechos ciudadanos, que es lo que está haciendo desde hace meses Puigdemont, como el propio Iceta lo pudo comprobar hace algunos días en el Parlament.

Desde Castilla-La Mancha el vicepresidente segundo de esa Comunidad y a la vez responsable de Podemos, José García Molina, se ha trasladado a Barcelona para ofrecerle su apoyo a Oriol Junqueras y ha dejado en pañales y en ridículo al presidente manchego Emiliano García Page quien desde El Alcazar grita ¡viva España! Y quien debería recordar el refrán de ‘quien con niños se acuesta…’.

En el hemiciclo del Congreso de los Diputados aún resuena el ‘no’ del Grupo Socialista a la propuesta de declaración de apoyo a la Constitución que fue presentada por Ciudadanos días atras y que no gustó al PSOE porque en ella no se hacía alusión al empeño de Sánchez celebrar, después del 1-O, una comisión ‘constitucional’ para negociar con los golpistas la rendición del Estado que es lo que de verdad se esconde detrás ese ‘diálogo’ que tanto  reclaman algunos con aviesa intención.

A veces da la impresión que a Sánchez le interesa más su odio a Rajoy o sus celos con Rivera que la defensa de la legalidad, la Democracia y la unidad de España, cuidando con ello el flanco del PSC donde su amigo Iceta se ha declarado contrario a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y lo ha  hecho en las mismas narices de Sánchez dando la impresión de que ambos consideran que el problema catalán no es Puigdemont sino Rajoy.

Por cierto en la votación del Congreso cuatro diputados (tres andaluces) del PSOE se abstuvieron y rompieron la disciplina, lo que prejuzga la larga mano de Susana Díaz en Madrid, la presidenta andaluza que como todo esto siga así acabará teniendo en el PSOE una segunda oportunidad y que a buen seguro está asombrada e indignada con lo que está haciendo Sánchez en relación con el referéndum catalán.

Pero esto es lo que hay ahora en el PSOE mientras en Podemos se pretende una Asamblea de la izquierda radical de apoyo al referéndum del 1-O y por supuesto en contra de Rajoy y a favor de Puigdemont. Posición muy similar a la de Sánchez que vive bajo el síndrome de Podemos gracias al poder hipnótico que Pablo Iglesias -el hombre que no dejó gobernar a Sánchez en marzo de 2016- ejerce sobre el secretario general del PSOE con el que juega  a placer.

Y ¿qué ocurre, que Rajoy es un santo? No señor, no lo es, pero en este caso e histórico momento es el Presidente del Gobierno de España, mal que nos pese o le pese a Sánchez y esa es la cuestión fundamental.