La bomba Navarro y poca agua

Navarro

Estamos hasta el gorro, y los catalanes hasta la barretina, del referéndum que está gafando al Barça porque harto de coles y de política se fue Neymar a París y ahora y después de pagar una millonada a los blaugrana se les ha lesionado en Getafe Dembelé.

Y menos mal que nos queda el refugio del deporte la Selección Nacional de Baloncesto acaba de ganar el bronce en el Eurobasket lo que permite a esa gran estrella que es Juan Carlos Navarro (‘la bomba’) que ahora se retira irse con diez medallas internacionales en su haber y más de 250”partido jugados con una Selección de ensueño que empieza a dar señales de agotamiento y que necesita una profunda renovación.

El deporte gracias a deportistas como Navarro o Nadal se está convirtiendo en válvula de escape del enconado otoño político donde estamos inmersos por culpa del impresentable referéndum catalán y de una pandilla de locos y mentirosos que acabarán bastante mal.

Mientras tanto los colchoneros del Atlético de Madrid acaban de estrenar su fabuloso estadio Wanda con victoria roji-blanca frente al Málaga y con la presencia del rey Felipe VI en el palco pero sin la reina Letizia que de un tiempo a esta parte se prodiga poco, salvo en lo estrictamente oficial. O sea ruge el Wanda y Carlos Sainz logra un cuarto puesto en la Fórmula-1 lo que no está nada mal.

Un poco más de deporte, buen cine, teatro y buena literatura y música por favor porque esto de la política es insufrible y además no vemos a nadie por encima de la melé. Eso que se llama un personaje, un hombre o una mujer, de Estado y de indiscutible autoridad política y moral.

Y además y como nos avisa Ferrán Martín, los pantanos están secos y no hay agua y como esto siga así ese sí que es y será -llevamos varios años diciéndolo- un gran problema nacional. Porque el agua, fuente de la vida, es esencial y sobre España está avanzando el Sáhara a lomos de ese cambio climático que ni el primo de Rajoy ni el mismísimo Aznar creyeron que existía y que aquí está.

Y habrá que hacer más pantanos y aljibes y depósitos para salvar el agua de las tormentas que se escapa, y trasvases mal que les pese a los políticos y los ecologistas, porque el agua es sagrada y no se puede inventar y desde luego es un asunto mucho más importante y trascendente que el referéndum catalán.

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