Poniente

De madrugada, como los sigilosos Reyes Magos, llegó a las pantallas de todo el mundo la séptima entrega de la serie Juego de Tronos que fascina a millones de espectadores y entre ellos a dirigentes de la política por las continuas guerras y luchas de poder que se libran en la serie en pos del control de ‘los siete reinos’ y para alcanzar en Poniente el trono de hierro.

En España las luchas de poder no son cruentas ni tan descarnadas pero existen por doquier en varios partidos políticos con excepción hecha del PP y C’s donde Rajoy y Rivera mantienen intactos sus respectivos liderazgos y nadie osa ponerlos en cuestión.

Sin embargo y después de recientes batallas tanto en Podemos como en el PSOE permanecen encendidos los rescoldos de las aún recientes luchas de poder que enfrentaron a Pablo Iglesias con Íñigo Errejón o a Pedro Sánchez con Susana Díaz.

En el nacionalismo catalán la batalla está abierta en el PDeCAT entre los defensores del referéndum ilegal del 1-O, Más y Puigdemont, y los más moderados Jané y Munté. Y algo parecido ocurre en el Podemos catalán e incluso entre los seguidores de Colau.

Luego está la batalla principal por el trono de hierro de la Moncloa que aún ostenta Rajoy quien en principio podrá aguantar la legislatura con la ayuda de C’s, PNV, CC y NC, los partidos que aprobaron los Presupuestos de 2017 y el ‘techo de gasto’ de 2018. Solo un grave incidente judicial podría afectar el liderazgo de Rajoy que no tiene a la vista un posible sucesor.

La batalla por el trono de la izquierda y de la Oposición se disputa entre Sánchez e Iglesias a cara de perro aunque en estos día ambos escenifican una tregua en su pretendido ‘frente de izquierdas’ de PSOE y Podemos en contra del Gobierno de Rajoy.

La ausencia de Pedro Sánchez del Congreso de los Diputados da a Iglesias en la Cámara y ante los medios de comunicación un mayor protagonismo político que lo presenta como líder de la Oposición, título que Iglesias logró escenificar durante la reciente moción de censura, fallida, contra Rajoy.

En la política española también hay como en Poniente amores apasionados, dragones y enanos infiltrados en los salones del poder, pero todo esto pasa y discurre con suma discreción y además cuentan con un cuarto y quinto poder que no aparecen en Juego de Tronos como son el poder económico y el de los medios de comunicación.