Iglesias truena en la Puerta del Sol

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Unidos Podemos ha vuelto a llenar la Puerta del Sol en las vísperas de las primarias del PSOE y de la moción de censura que este partido presentó en el Congreso de los Diputados y que dijo que ganará la sociedad con civil.

Miles de personas abarrotaron la emblemática plaza madrileña en la que el mejor Iglesias tronó ante los suyos con discurso apasionado donde no cesó de hablar de España y de 'la patria' y donde se puso las botas a propósito de la corrupción de dirigentes y gobernantes del PP a los que llamó ladrones y saqueadores del dinero público y de las instituciones.

No vimos a Errejón, el proscrito, subir al escenario del mitin ni vimos la plaza llena de banderas republicanas (solo unas cuantas) porque creemos que, a igual que ocurrió en enero de 2015, se dieron instrucciones para no inundar (por ahora) la plaza de banderas tricolores. Pero está vez Iglesias mencionó a la Infanta Cristina, a Urdangarin, al marqués de Villar Mir y al 'compiyogui' de la Reina Letizia en alusión al ex consejero de OHL, Javier López Madrid.

Tronó Iglesias en contra del gran pantano o charca de los nuevos casos de corrupción del PP y pidió que se le quitaran las cadenas a jueces, fiscales, policías y guardias civiles de los que dijo que han sido maniatados por el Gobierno de Rajoy para tapar la corrupción, lo que también es cierto.

Y acusó Iglesias al PSOE y a Cs de ser cómplices del PP, y del conjunto de las oligarquías económicas del país, y de la Europa de Merkel y de medios de comunicación que 'van a entrar en crisis' (y eso es cierto) y presentó a la calle y a la sociedad civil como la alternativa al Parlamento, como si dicha que institución no emanará de la sociedad civil.

Un lugar, el Congreso, donde Iglesias sabe que pronto perderá la moción de censura y que Podemos quedará en soledad. Pero nadie quitará a Iglesias el protagonismo informativo de ayer en la Puerta del Sol, ni las horas de debate en la moción de censura en el Congreso de los Diputados, ni la oportunidad de acusar al PSOE que gane las primarias y a Cs de estar del lado de Rajoy, otra vez con su abstención como se presume que ocurrirá.

Iglesias habla para los suyos con agresividad y coherencia desde su punto de vista y posición política. Pero sobre todo busca la hegemonía en el ala zurda de la política cuando sabe que el PSOE está dividido -gane quien gane hoy- porque el líder de Podemos vive con la obsesión del 'sorpasso' de Podemos al PSOE, que no logró culminar durante las elecciones del 26 de junio de 2016, y con él remordimiento de haber votado él y los suyos contra la investidura de Pedro Sánchez lo que fue la clave de la permanencia de Rajoy en el poder.

Iglesias hace denuncias ciertas y anuncia para el debate de la moción de censura un 'proyecto de país' lo que está por ver y resultará difícil de aceptar por una mayoría de ciudadanos, porque ese proyecto no protege la unidad de España (la patria), ni apoya la Europa democrática y unida ni garantiza la estabilidad económica y social. De ahí el techo electoral de Podemos que difícilmente podrá superar.

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