Soraya contra Cifuentes

soraya

Junto al grandioso despacho que la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría tiene en el Palacio de la Moncloa existe una discreta sala adornada por un majestuoso espejo con cornucopia dorada al que un pitufo infiltrado en los jardines de Palacio llama el tocador del ‘Espejo Mágico’.

Allí acude de tiempo en tiempo Soraya a empolvarse su respingada nariz y a preguntar: ‘espejito, espejito ¿quién puede sustituir a Rajoy el día que nos falte, Cospedal o yo?’. El espejo siempre adulaba a Soraya pero en reciente declaración, posterior al destape de la Operación Lezo, cambió su veredicto y sentenció: ‘Cifuentes’.

Y puede que ahí empezara todo y que Soraya entrara en ebullición por los celos del poder que son más fuertes que los cuernos y empezara a tocar con furia desatada las teclas del órgano del Nautilus que ella guarda en esa sala tocador enviando con sus notas agudas a los ministros de Justicia e Interior y al director del CNI mensajes cifrados que decían: '¡a por la rubia!'

Ahí comenzó el baile de los fiscales del reprobado Rafa Catalá para frenar el caso Lezo y proteger a I. González, el chino de la coleta blanca a quien las grabaciones judiciales han dejado en la peor evidencia con su lenguaje soez muy a juego con su talla política y moral.

Pero el freno de Lezo llegó tarde y pronto se les vio el plumero a Catalá y sus fiscales porque la onda expansiva del estallido del Canal de Isabel II viajaba a la velocidad del sonido y ya está en las puertas de Esperanza Aguirre y de sus Fundaciones (Fundescam y Dos de Mayo) y también en las de Génova 13, la sede del PP nacional.

Fue entonces cuando Duero abajo aparecieron unos barquitos de papel confeccionados con informes de la UCO sobre Cifuentes que zarpaban de Aranda de Duero, el pueblo de María Pico, y atracaban junto a los diarios digitales con derecho a buzoneo, que así se llama al nuevo periodismo de investigación donde toda clase de documentos caen de cielo como el maná o las ranas bíblicas de Aguirre que inundan la vida política nacional.

Y es que en el lado oscuro de la Moncloa no le perdonan a Cifuentes que abriera las alcantarillas del Canal de Isabel II rompiendo la 'ley del silencio' sobre la corrupción del PP. Y así comenzó el 'fuego amigo' que sí que existe porque como dice Cristina 'en política no hay casualidades'. Y bien que lo sabe ella que sufrió ataques de Aguirre y González hasta la saciedad.

Pero regresemos a la sala tocador del Espejo Mágico después del ‘fuego amigo’ contra Cifuentes que distintos informadores le imputan a Soraya como venganza o por celos sobre la herencia de Rajoy. Un juego peligroso porque Mariano se considera inmortal y fulmina a todo el que pretenda ese anhelado sitial de la sucesión.

Y que se ande con ojo la pequeña intrigante porque ya perdió el cargo de portavoz por jugar a sucesora poniendo los grandes medios a su servicio mientras corrían a palos a sus compañeros de Gobierno, incluido Rajoy. Y el día menos pensado y si esto sigue así Rajoy le encargará a Moragas el seguimiento del CNI y en ese caso Soraya se quedaría para vestir santos en Valladolid.

Pero la erótica del poder tira más que dos carretas y a Soraya -como dice ella misma- se la 'refanfinfla' el riesgo de que Rajoy la cace haciendo vudú contra Cifuentes (que tiene la bomba atómica ¡ojo!) y visitando al Espejo Mágico al que acudió con su malvada sonrisa de Gioconda y convencida del desgaste de 'la rubia' preguntó: ‘¿y ahora qué, espejito mágico, dime quien está en mejor posición para sustituir a Rajoy?’. Guardó el espejo, como quien medita, un largo silencio y sentenció: ‘¡Feijóo!’ Y Soraya, furiosa, salió de la sala, dio un portazo y musitó: ‘se va a enterar el gallego ese de quién soy yo’.

Sobre el autor de esta publicación