Rajoy sigue al mando

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Mientras Pedro y Susana discuten como conejos ensimismados a cara de perro sobre si los que los persiguen son galgos o podencos, Rajoy continúa su periplo internacional y prepara la aprobación de los Presupuestos de 2017 para asegurarse dos años más en el poder, al margen de recusaciones y de votaciones testimoniales en su contra de una mayoría de la oposición que no logra tumbar en el Parlamento la hegemonía política del PP.

Lo que permite a Rajoy, al margen del espectáculo de la corrupción de su partido y con la ayuda del demencial desafío catalán que refuerza su posición, posicionarse en el liderazgo español. Y Europa junto a Merkel y Macron en el tiempo crucial del Brexit y la esperada refundación de la UE que pretende el presidente de Francia y a la que en breve se unirá desde Italia Matteo Renzi si recupera la presidencia del Gobierno.

La crisis del PSOE, salvo triunfo -hoy incierto- de Susana Díaz no acabará mientras Ciudadanos parece no tener más remedio que seguir apoyando a Rajoy, como lo hace el PNV a cambio de dinero y estabilidad. Y ello deja a la izquierda de este país en posiciones de debilidad y en una lucha continua entre lo que Díaz llama la 'izquierda útil' e Iglesias la izquierda alternativa y radical. La que tampoco logra despuntar en las encuestas porque ha tocado su techo de indignación popular y no está en condiciones de ofrecer ahora soluciones creíbles y viables para la mayoría de los ciudadanos.

De manera que, por el momento y salvo incidente mayor en la trama aún inagotable de la corrupción del PP, Rajoy se mantiene al mando del buque español y navega por aguas de la recuperación económica aunque dicho rumbo, que permite el crecimiento y la recuperación del empleo, no acaba de solucionar los problemas de millones de ciudadanos naufragados en la crisis ni garantiza rebajar la deuda y apuntalar las pensiones.

Cuestiones que como la educación, la sanidad y el mapa territorial necesitan un gran acuerdo nacional que al día de hoy es bien difícil de imaginar, por lo que el mapa político continuará como está y con pocas variantes en el caso de un adelanto electoral.

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