Iñaki Gabilondo no lo cuenta todo

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Ha comentado Iñaki Gabilondo con gran acierto que la ‘vieja guardia’ del PSOE que lidera su amigo Felipe González cometió un serio error al pronunciarse públicamente en favor de Susana Díaz en las primarias para la secretaría general. Porque esa pública apuesta -dice Gabilondo- resta credibilidad a Felipe y su guardia pretoriana a la hora de liderar la recuperación de la unidad socialista tras las primarias, donde el PSOE puede quedar roto tras el resultado, ahora incierto, de la votación del próximo día 21.

Sin embargo el análisis de Gabilondo es incompleto, porque no cuenta todo lo ocurrido a pesar que él probablemente lo sabía. Y decimos esto porque hubo más que un error de Felipe para apoyar públicamente a Susana, hubo una conspiración orquestada para echar a Pedro Sánchez en el bronco Comité Federal del pasado 1 de octubre como ocurrió.

Una ‘trama’ -como diría Pablo Iglesias- donde estaban González y su ‘vieja guardia’ del PSOE, la propia Susana Díaz, el grupo PRISA liderado por Juan Luís Cebrián -con muy duros editoriales de El País en contra de Sánchez-, grandes empresarios y puede que algún notorio miembro de la Familia Real.

Todos ellos estos conspiradores de ‘Los idus de Octubre’ -de los que escribe Josep Borrell-, consideraron que había que apuñalar a Sánchez como a César en ‘Los idus de marzo’ porque todos ellos y como decía Bruto amaban más a Roma que a su secretario general.

Es decir tenían que salvar al Régimen de la transición moribundo, del que tanto habían disfrutado, y al Partido Socialista, porque así lograban al mismo tiempo: la estabilidad política española, la investidura de Mariano Rajoy tal (como luego ocurrió) y se le ponía a Susana Díaz una mullida alfombra para su paseo hasta la secretaría general del PSOE.

De manera que esta guerra sucia de ‘patriotas’ contra Sánchez -quien dicho sea de paso no fue bueno para el PSOE ni para España- con la que el 1 de octubre se desbordaron los estatutos del PSOE, impidiendo un congreso extraordinario para facilitar el desembarco de Susana, fue su gran error, aunque se consiguiera la investidura de Rajoy (algo es algo, pensarán) y lo que les tiene en vilo no solo por la posible fractura del PSOE, sino ante el riesgo del triunfo de Sánchez, ‘el renacido’ de entre los zarpazos del oso conspirador.

Hubiera sido más sencillo para los ‘patriotas’ que lideraba González el haber exigido públicamente la dimisión de Sánchez tras su segunda derrota en las elecciones generales de junio de 2016. Incluso haberse negado a apoyar el ‘no es no’ de Sánchez a Rajoy en el Comité Federal que siguió a esas elecciones, petición que debió haber liderado sin más preámbulos Susana Díaz y otros notorios barones regionales del PSOE.

Pero el tenaz Sánchez, que había calificado de ‘históricos’ sus resultados en los comicios de 2015 y de ‘victoria frente al ‘sorpasso’ de Podemos su segundo fracaso en 2016, se les escapó. Y al final estos ‘patriotas’ de cartón y de intereses creados se lanzaron en tromba contra Sánchez al que dejaron mal herido más no muerto, y ahora están con el alma en vilo a la espera de la victoria de Susana Díaz como la última tabla de su salvación.