Ferrusola era la madre superiora

A la vista de lo que vamos conociendo sobre la familia de los Pujol no estaría de más que Albert Boadella nos deleitará con una segunda parte de su magistral 'Ubú President' porque la realidad ha superado con mucho a la ficción y porque las andanzas del clan.

El que está a punto de ser acusado de 'organización criminal' y al que la UDEF califica como 'La Familia', sobre la que no cesan de aflorar escándalos de una fortuna que presuntamente amasada con comisiones corruptas de la Generalitat, cuando la presidía Jordi Pujol.

En las últimas revelaciones y escritos de Marta Ferrusola ella se presenta como la 'madre superiora' de una presunta congregación religiosa en la que Ferrusola mueve los millones de euros ('misales' les llama) de sus cuentas andorranas donde han detectado más de 70 millones sin justificar.

Los que el presunto cabecilla del clan Jordi Pujol Ferrusola, actualmente en la prisión de Soto Del Real, colocaba en distintos proyectos internacionales y paraísos fiscales para camuflar el patrimonio financiero de la familia que ellos dicen -según confesión de Pujol- provenía de la herencia secreta del abuelo Florenci Pujol, lo que nunca han podido demostrar.

Así mientras la madre superiora Ferrusola nos enseña sus cartas y otras corrupciones como la del caso Palau adornan la presidencia de Artur Mas por los juzgados de Cataluña continúan desfilando los imputados acusados de desobediencia al Tribunal Constitucional. En el día de ayer la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que muy pronto pasara a engrosar la lista de inhabilitados del independentismo catalán cuyo padre político no es otro que Jordi Pujol.

El padre del clan cuyos negocios y fortuna manejaban su esposa Marta y su hijo Jordi, con colaboración con el resto de sus hermanos todos ellos hoy inmersos en uno u otro proceso judicial, los que ya veremos cuando y donde acaban para esta familia tan adinerada y cuya fortuna no sabe explicar.

Y es que lo de la familia es un argumento muy socorrido para justificar las andanzas de los imputados en casos de corrupción, como se ha visto en grabaciones de Ignacio González y sus hermanos para eludir el cerco de la investigación judicial.

Y a sus familias recurren González y Granados para pedir su salida de la cárcel, el uno para preparar la boda de su hija y el otro para ocuparse más de sus hijos. Pero ninguno de los dos le dice al juez donde tienen escondidas sus respectivas fortunas sacadas de la corrupción generalizada de la gran charca madrileña, una buena parte detectada por la policía y otra que ellos pudieron ocultar gracias a los avisos que recibieron de fuentes misteriosas del poder judicial.