Albert Rivera y el fiscal Moix

Aprovechando las grandes rebajas que ofrece Mariano Rajoy para sacar adelante los Presupuestos de 2017 cabe esperar que Albert Rivera consiga llevarse algo a buen precio, como la cabeza del inefable y muy sospechoso fiscal anti corrupción Manuel Moix.

El que no satisfecho con su intento de bloquear los registros de la operación Lezo de Ignacio González, de suprimirle el delito de organización criminal y de acosar al fiscal del caso, ahora se proclama en favor de recortar la libertad de información.

Está claro que en lo que a corrupción se refiere y como los vimos en Murcia el PP ha roto el pacto de investidura que firmó con Ciudadanos. Y no sólo eso, Maillo se mofó de ese acuerdo diciendo que lo firmaron 'porque eran lentejas' (o las tomas o las dejas) para conseguir la investidura y no porque Rajoy se había caído del caballo y decidió, por fin, luchar en contra de la corrupción.

Pues bien, si Rajoy le va a regalar a los nacionalistas vascos del PNV 1.400 millones de euros de los Presupuestos y a los canarios otros 500 (y bien hará el diputado Quevedo en pedirlos porque Montoro tiene los bolsillos rotos), qué menos que Rajoy le entregue a Rivera como Herodes a Salomé la cabeza del tal Moix que en nada se parece a Bautista.

Y que merece ser expulsado de la fiscalía anti corrupción a la que llegó con los aplausos de González y Zaplana y la sonrisita cómplice del ministro de Justicia Rafael Catalá, otro que debería dejar el cargo aunque ya sabemos que él es la marioneta preferida de Rajoy.

Pero mucho nos tememos que Rivera apoyará los Presupuestos de Rajoy con la nariz tapada y a cambio de nada -que sepamos- y que en Génova 13 se mondan de risa con los discursos de C'S sobre la corrupción del PP. Lo que es peor Rivera se calla ante Moix y su gente de Madrid ataca a Cifuentes que es la única de los dirigentes del PP que ha denunciado ante la fiscalía la corrupción del PP de Madrid. ¿En qué quedamos Albert?