Dos de Mayo en el Bernabéu

Miradas cómplices, codazos, caras de circunstancias y susurros en el palco del Real Madrid donde Florentino Pérez hace de anfitrión del presidente del Atlético Enrique Cerezo y donde Cristina Cifuentes es la Reina del Mambo y ocupó el lugar principal, el mismo que tiempo atrás ya disfrutaron Gallardón, Aguirre y González.

En ese palco se han fraguado muchas intrigas y negocios que ahora ocupan las portadas y aperturas de los medios de comunicación y casi todos sabían que González no era trigo limpio, pero cuando aparecía por el palco más de uno le hacía la pelota y reverencias para ver si llenaba el zurrón.

Un cabezazo y dos disparos mortales de Cristiano fulminaron al Atlético y dejaron sentenciada la eliminatoria de la semifinal de la Champions League porque un 3-0 en la ida del Bernabéu obliga a los colchoneros a lograr un 4-0 en el partido de vuelta, donde si encajan un gol de las botas blancas todo se habrá acabado, aunque como se suele decir en estos casos 'hasta el rabo todo es toro'.

El Madrid fue muy superior y el Atlético apenas llegó a la puerta contraria y para colmo no disparo. Y está claro que si no tiras a puerta aunque sea de lejos no marcas. Y ese fue el principal hándicap de los colchoneros, que no llegaron a la puerta del Real ni tiraron a gol.

De manera que la pesadilla blanca se vuelve a proyectar sobre el estadio del Manzanares por tercera vez consecutiva en el tramo final de la Copa de Europa: dos veces derrotados los atléticos por el Madrid en la final; y ahora a punto de perder en la semifinal de este año. Y muchos dirán aquello de que 'dineros son calidad' pero lo cierto es que si el Barça tiene a Messi el Madrid tiene a Cristiano y ayer el portugués se llevó el balón a casa de merecida manera.

O sea que el Real Madrid tiene al alcance de sus botas otra nueva final de la Champions y la posibilidad de abarrotar sus vitrinas de estos trofeos europeos poniendo con sus más cercanos competidores una distancia abismal.

Qué le vamos a hacer, las cosas discurren así en la capital del Reino donde no suele haber empates ni medias tintas, más bien al contrario las disputas, incluso las deportivas, se suelen saltar con contundencia como ayer lo vimos en el Bernabéu. Y algunos que antes estaban en el palco de Florentino lo vieron desde la cárcel donde por un largo tiempo van a seguir. Ellos se lo buscaron y lo encontraron por fin.