La Pimpinela Escarlata, El Rojo y Robespierre

¿Donde está la Pimpinela Escarlata Puigdemont? Pues estaba en la Moncloa almorzando con Rajoy. O sea, mintió el catalán cuando negó conversaciones secretas al más alto nivel con el Gobierno de Madrid como lo ha revelado el ojo orwelliano del Polifemo Junqueras que todo lo ve y que loco está por las elecciones anticipadas catalanas para sentarse lo antes posible en el primer sillón de la Generalitat. ¿Y qué fue del referéndum de autodeterminación? Pues, pelillos a la mar.

Así mientras Rajoy y Puigdemont juegan al escondite el Congreso se divierte en las sesiones de control al Gobierno que nunca se deja controlar, porque si al Ejecutivo la Oposición le pone las peras al cuarto, desde el banco azul PP le responden ‘manzanas llevo’.

Además el juego de los presuntos antagonistas que son Iglesias y Rajoy está trucado porque el de Pontevedra ocupa la presidencia del Gobierno gracias a que el de Podemos no apoyó en 2016 la investidura de Pedro Sánchez.

Al que, por cierto, su colega el presidente aragonés Javier Lambán le ha regalado el calificativo de ‘Sánchez el Rojo’. Lo que sumado a la furia anti ‘plurinacional’ del Paje de La Mancha demuestra que el manojo de nervios que se detecta en la guardia pretoriana de Susana Díaz le está sirviendo a Sánchez en bandeja las primarias que, si esto sigue así, puede ganar.

Iglesias le habla a Rajoy de corrupción y el presidente le contesta con un requiebro de amigo comparando con Robespierre al podemita que se infla como un pavo real mientras sus tuiteros escriben ¡guillotina, guillotina! Pero al final todo queda en un quítame allá esas pajas y en la enésima comisión de investigación, ahora sobre las Cajas de Ahorro en el mismo día que a Blesa le anuncian, por sobresueldos indebidos, otro merecido sofocón.

Desde el centro liberal progresista del hemiciclo se escucha la tibia voz de Albert Rivera diciendo: ‘pacta sunt servanda’. Pero nada, Don Mariano como quien oye llover, porque él es experto en meteorología y barrunta tormenta entre los jefes del independentismo catalán mientras medita sobre el lema del escudo de armas del marqués de Iria Flavia, Camilo José Cela, que bajo un unicornio blanco y en una orla dorada dice así: ‘el que resiste gana’.